“Sólo los valientes tienen miedo”

MÁGICAS PALABRAS. Por Consuelo Mengual. 

Como si fuera esta noche la última vez es una historia sobre las ganas de vivir que el profesor de la Universidad de Zaragoza, Antonio Ansón, narra a modo de diario personal de una mujer que se crece ante la adversidad de la enfermedad desde el amor. Es habitual verle pasear por nuestra ciudad, a la que se siente maravillosamente unido. Como en Veinticuatro horas en la vida de una mujer de Stefan Zweig, analiza los pensamientos femeninos en un importante momento de intenso cambio vital.

resized_dsc_1128¿Por qué ha necesitado contar esta historia?
El germen de la misma es mi propia madre. Quería escribir su diario que, como el niño de la novela, yo también encontré. El personaje femenino que construyo, en primera persona, a diferencia de los grandes clásicos, que han hablado de los sentimientos de la mujer en tercera persona, es un puzzle compuesto por experiencias propias y experiencias prestadas, lo que produce una voz diferente que da lugar a un personaje nuevo. Pero las cosas del niño son mías porque yo las viví.

¿Cómo consigue hablar desde el mundo femenino?
Perder a mi madre en el momento de la adolescencia fue un desencuentro. Hablo desde su lugar como una manera de reconciliación con su memoria, como una forma de dar tiempo a esa mujer que no conocí, un homenaje a la época romántica en la que ella vivió.

También son muchos los estereotipos masculinos. Zweig decía que “la mayoría de los hombres tiene escasa imaginación”.
Yo no quiero ver tanto las diferencias con las mujeres pero es verdad que a los hombres nos educan conteniendo nuestra comunicación emocional. Esta historia es como un cesto donde los mimbres serían los hombres de alrededor, sus hijos, su padre, su marido, su amante. Otro mimbre sería la enfermedad, el tener conciencia real de la fragilidad del cuerpo, que cambia la manera de entender el tiempo.

“Hoy he visto el mar por última vez”.
Los primeros párrafos son los más importantes de una novela, allí está todo lo que va ocurrir. Escribí esa primera frase y sólo después de dos años se llenó de la historia. También necesito encontrar antes el título. Quería que fuese de una canción de bolero, por su toque romántico y dulzón. Un título musical para tomar en serio la importancia del momento.

La sociedad es la que nos guía y hay que ser valiente para romper con las normas impuestas, como es también la propuesta de Sweig ante una mujer que toma sus propias decisiones.
Hay que ser comprensivos con los personajes femeninos de ambas novelas. No son héroes, pero son valientes, y sólo los valientes tienen miedo, asumen el riesgo del error.

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Los diálogos dotan de gran fuerza a la novela, tanto los profundos como los banales.
Yo soy todos los personajes, incluidos los más superficiales y que dan el toque de humor necesario para sobrellevar el drama, el dolor, lo inaceptable. Hay dos voces que son contrapunto de la protagonista, su hijo, que representa la inocencia, y su hermana, que imprime el punto de locura necesario.

¿Qué hay de vida en su obra?
Trabajo mucho la relación entre fotografía y literatura porque en ambas están todos los temas de la vida: amor, violencia, sexo, muerte, guerra… Cualquiera de nuestros álbumes familiares ofrece mucha más pasión narradora que la mejor novela. En mi caso, fueron mis hijos quienes me hicieron novelista porque ahora eran más importantes los demás. Por eso me fascina escuchar las historias de otros. La vida del lector transforma el libro. Los lectores me devuelven otro libro.


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@Aladas_Palabras

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