SEMANA SANTA SUSPENDIDA

DE MURCIA AL CIELO. Por Carmen Celdrán.
En el siglo XIV Europa sufrió una terrible epidemia de peste que acabó con más de 25 millones de personas. En sus postrimerías, cuando nuestros antepasados apenas empezaban a vislumbrar el final de la crisis, un dominico de Valencia empezó a predicar por las despobladas ciudades de España llamando a los fieles a vivir su fe y recordar la Pasión de Cristo saliendo en Semana Santa a exhibir imágenes religiosas. Así, con la predicación de San Vicente Ferrer, nacieron los desfiles pasionales, uno de los más antiguos que se conservan es el que tiñe de rojo, cada Miércoles Santo, las calles de Murcia.

Desde entonces hasta ahora, durante siglos, la Semana Santa en Murcia es un espectáculo de color, sonido, sabores y olores únicos en el mundo, en el que se conjuga el recuerdo de la Pasión y muerte de Jesús con la fiesta y la alegría de su resurrección representada por la primavera que sucede al invierno.

Hasta el presente año de 2020 en que la pandemia de coronavirus obliga a mantener la procesión por dentro, sólo se habían suspendido los desfiles en la Guerra Civil.

La fratricida contienda, además de suspender los desfiles, supuso la destrucción de abundante patrimonio religioso: En Murcia, ardieron conventos como el de las Capuchinas, la iglesia de San Antolín y la Iglesia del Carmen, cuyo párroco fue torturado hasta la muerte.


La Guerra Civil, además de suspender los desfiles, supuso la destrucción de abundante patrimonio religioso


Hubo un grupo de artistas que veló por el patrimonio en estos momentos tan críticos; hombres valientes en aquellos tiempos, como Sánchez Picazo, director del Museo provincial de Murcia, Luis Garay, González Moreno (escultor del Lavatorio) y Clemente Cantos.

También el Cristo de la Sangre sufrió destrozos y fue brutalmente ultrajado en 1936; el cuerpo fue troceado, unos niños usaron la cabeza para jugar a la pelota; después venderían la cabeza a una frutera que la guardaría hasta devolverla al párroco.


Un grupo de artistas veló por el patrimonio; hombres valientes en aquellos tiempos, como Sánchez Picazo, Luis Garay, González Moreno o Clemente Cantos


Cristo de la Sangre.

Montaje del Cristo de la Sangre por Sánchez Lozano.

El proceso de restauración fue realizado una vez terminada la Guerra Civil, en 1940. El cuerpo fue recompuesto por González Moreno, que debió ensamblar los fragmentos, y restaurado por Sánchez Lozano, que dejó una inscripción en el interior que reza: “Sanchez Lozano me restauró en 1940, los rojos me destrozaron”.

Una gran parte del tesoro artístico de las cofradías quedó destrozado. Los Coloraos volvieron a procesionar solo con los pasos de la Samaritana, San Juan, la Dolorosa, y el Cristo de la Buena Muerte o de las Isabelas, llamado hoy de Santa Clara la Real, que sustituiría de forma provisional al Cristo de la Sangre en 1940. Se realizó una limosna al Convento de Clarisas de 25 pesetas.

En el año 1941 reapareció el titular, profundamente restaurado por José Sánchez Lozano, de los cinco angelitos que tenía solo quedó uno. Pedro Díaz Cassou en el libro de la Pasionaria murciana en 1897 describe el paso así: “De la llaga del costado sale un verdadero raudal, que un ángel-niño recoge en un cáliz; y cuatro ángeles más en los extremos de la peana, reciben cuatro surtidores de roja sangre, que saliendo de las heridas de las manos, van a caer a otros cálices».

Sánchez Moreno también haría un estudio sobre Bussy, en el que hablaría de los ángeles de esta forma: «El Cristo de la Sangre originariamente fue concebido con cinco angelitos, uno de los cuales recogía la sangre del costado, y los otros cuatro, dos a dos, recogían la que manaban de las llagas».

Santo Sepulcro de Juan Dorado.

Parece ser que a los cinco angelitos fueron mutilados para quitarles los cálices.
Otro paso que fue destruido y cuyo Yacente era de Bussy, fue el Santo Sepulcro, popularmente conocido como el paso de la cama, donde el escultor Juan Dorado en 1896 creó cinco figuras de ángeles que rodean al Cristo, se habló incluso de recuperar el paso y que los hermanos Martínez Cava fueran quienes lo recrearán. Pero finalmente no se hizo.


@CarmenCeldran

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