PONTEVEDRA, LA GRAN DESCONOCIDA

VIAJES. EL TROTAMUNDOS DEL CASINO. Por Eliseo Gómez Bleda.
Antes que nada, os tengo que confesar un pequeño secreto: después de haber realizado tantos viajes, nunca había visitado Pontevedra. Y me sorprendió gratamente. Fue mi último viaje antes de la maldita pandemia que aún estamos sufriendo y, quizás por eso, lo recuerdo con mucho cariño.


Pontevedra es famosa por sus puentes, los más famosos  son el de los Tirantes, Rande, Santiago y Corrientes


Cuando llegué y di mi primer paseo a media tarde, en un día lluvioso por su centro histórico, caminando de plaza en plaza por sus calles llenas de soportales, experimenté una sensación de relajación que me cautivó. Es una ciudad casi peatonal, sin ruidos, tranquila, con sus casas y monumentos de granito, donde podemos ver como asoma el musgo entre sus grietas.

En el año 2014 fue designada por la ONU como la ciudad más cómoda para vivir, y se merece ese reconocimiento. También llamada la “ciudad del Lérez”, por ser el río que la atraviesa y le da de beber desde su fundación.

El nombre de Ponte-vedra, significa puente de piedra, aunque otras opiniones creen que en latín antiguo también podría significar ponto (mar) y vedra (verde) “mar verde”, debido a sus mareas de algas en sus playas.

Es una ciudad muy hospitalaria con sus huéspedes. Hay un dicho que dice “Pontevedra é boa vila, dá de beber a quen pasa”.

Panorámica Pontevedra.

Situada entre Santiago de Compostela y Vigo, que le quitan protagonismo, es como “la ciudad olvidada”. Sin embargo, es monumental y encantadora. Eso sí, está un poco lejos de Murcia, algo más de 1.000 km, por lo que os recomiendo que vayáis en avión. Desde el aeropuerto de Alicante hasta Santiago llegaréis en menos de 90 minutos y nos costará unos 70 euros aproximadamente. Allí podéis alquilar un coche para ir a Pontevedra, que está a unos 60 km y, además, os servirá para recorrer los preciosos pueblos de la zona.

La mejor época para este viaje es, sin duda, el final de la primavera y el principio del otoño. También podéis ir en verano, pero seguro que encontraréis muchos turistas. No olvidéis el paraguas y algún jersey, por si refresca.

Ya en la ciudad, vamos a recorrer sobre todo su precioso casco antiguo. Comenzamos por la Basílica de Santa María la Mayor, construida en el siglo XVI, momento en el que Pontevedra era la ciudad más poblada de Galicia. Al principio su estilo fue gótico tardío, de influencia portuguesa, ya que había canteros de Portugal trabajando allí. Más tarde ya avanzado el siglo XVI, su estilo fue plateresco, como observamos en su fachada llena de imágenes y filigranas.

Esta basílica está llena de leyendas y rarezas, algunas las podemos ver en su magnífica fachada, como la curiosa figura del San Xerome con anteojos, o una vista de la ciudad en piedra. Se han encontrado restos en alguna excavación y al parecer se construyó sobre las ruinas de una iglesia románica. Fue financiada por el gremio de Mareantes, vecinos del cercano barrio de Moureira, que se dedicaban a la elaboración y exportación de pescado salado, que tenía mucho éxito en esa época.

Continuamos la visita por el centro de Pontevedra que, sin duda, es la plaza de la Herrería. Allí se alza la Iglesia de la Peregrina, símbolo de la ciudad, construida en el siglo XVII, de estilo barroco y con forma de concha de vieira, dedicada a la Virgen del mismo nombre, que es la patrona de la ciudad. Por allí pasan los peregrinos a visitarla cuando van por el Camino Portugués hacia Santiago de Compostela.

En esta misma plaza está el Convento de San Francisco, un gran edificio de piedra. Se sitúa junto a un bonito jardín lleno de flores. La iglesia mendicante fue construida en el siglo XIV y el pueblo cree que fue fundada por San Francisco de Asís. Nos llamará la atención de la iglesia el largo pasillo principal de más de 100 metros y el gran rosetón de la fachada central.

Paseamos hasta las ruinas de Santo Domingo, monasterio del siglo XV que, pese a su estado, merece la pena visitarlo y nos servirá para hacernos una la idea de cómo era la vida en esa época.

Cerca de allí está el Santuario de las Apariciones, que nos será difícil de olvidar. Es un poco tétrico. En la primera planta está la sala de oración. Casi a oscuras veremos una imagen de la Virgen en el altar. Subimos a la segunda planta y entramos en un largo pasillo lleno de puertas a izquierda y derecha cerradas a cal y canto. Al fondo vemos una habitación con la puerta abierta, dentro un pequeño altar con velas y la imagen pintada de la aparición.

Está considerado el tercer santuario mariano más importante del mundo. En esta antigua casa de la Congregación de Madres Doroteas era novicia Sor Lucia, vidente de Fátima y aquí es donde se le apareció la Virgen María, en la segunda planta donde estaba su celda, el 10 de diciembre de 1925.


Esta ciudad es la capital de las Rías Baixas, imaginaos los pescados y mariscos que se pueden degustar, además de la maravillosa ternera gallega


A continuación nos dirigimos a contemplar otro de los símbolos de Pontevedra: el puente de O Burgo, sobre el río Lerez. Es un puente medieval, construido al lado de otro que fue destruido de origen romano. Es muy bonito, anteriormente tenia quince arcos de medio punto, en la actualidad solo se ven once, los otros cuatro están soterrados.

Pontevedra también es famosa por sus puentes, los más famosos son el de los Tirantes, Rande, Santiago y Corrientes.

Después de dar un paseo por la ría, vamos a visitar el mercado de abastos. Os recuerdo que esta ciudad es la capital de las Rías Baixas. Imaginaos los pescados y mariscos que vimos, además de la maravillosa ternera gallega. Disfrutamos de los puestos llenos de cigalas, langostinos, nécoras, mejillones, merluzas, besugos, rapes… ¡Una delicia tomarlos con un buen albariño de la tierra!

Recorrimos varios sitios para comer y cenar, pero quiero que no dejéis de ir a alguno de estos: Casa Fidel, en C/ San Nicolás, 7, aquí sirven el mejor pulpo que he comido en mi vida; Badiana, en la plaza de la Leña; Chiruca, en Rúa Figueroa, 17. Y si ya estáis cansados de mariscos, id a tomar la exquisita tortilla de patatas premiada como una de las mejores de España en La Casa de las Cinco Puertas (Avda. Santa María, 8).

Pulpo de Casa Fidel.

Restaurante 5 Puertas, premio a la mejor tortilla.

Pontevedra es una ciudad para pasear y descubrir sus preciosas plazas. La de la Verdura, donde se vendían frutas y verduras todas las mañanas es donde está la “Casa de la Luz”. Era una fábrica de luz que se instaló en el año 1888 y que supuso para Pontevedra ser una de las primeras ciudades españolas con alumbrado público.

La plaza de la Leña es la más pequeña, pero la más pintoresca. Aquí se vendía la leña y la madera para los hornos y las calefacciones antes de llegar el gas. Es un buen sitio para tomar unos vinos. Aquí también está el Museo de Pontevedra, que debemos visitar.

En la plaza de las Cinco Calles encontramos la casa donde vivió Valle Inclán, y un bonito cruceiro barroco del siglo XVIII. De aquí parten las cinco calles más importantes del centro de Pontevedra, todas llenas de bares.

En cualquiera de las múltiples plazas os aconsejo comer o tomar unos pinchos, es muy agradable.

Cerca de aquí, en la rúa del Barón, está el Parador de Pontevedra, palacio renacentista del siglo XVI y antigua residencia de los Duques de Maceda. El edificio está decorado con antigüedades y muebles clásicos de gran valor. Merece la pena entrar a visitarlo y, aun mejor, quedarnos a dormir en él. Otro hotel que os recomiendo, un poco más económico, es el Hotel Rías Bajas, muy céntrico.

También debemos ver las islas de Covo y la de las Esculturas, donde está el mayor museo al aire libre de Galicia.

En los alrededores no podemos dejar de visitar algunos pueblos bellísimos. Combarro me encantó, todas sus casas son de piedra y sus hórreos están muy bien decorados. Lleno de tiendas y restaurantes de carácter celta, tiene las mejores vistas de la ría de Pontevedra.

Casas de Combarro.

Hórreo en Combarro.

Los hórreos son una construcción típica gallega y se utilizaban para secar y almacenar el maíz. Lo raro es que en Combarro se han construido sobre el mar y queda precioso. Es el pueblo de Galicia que tiene más hórreos. De hecho, es uno de los pueblos más bonitos. Ese paseo que nos dimos por una callejuela paralela a la ría, llena de casas con sus balcones decorados con infinidad de frutas y verduras a un lado y los hórreos al otro lado, casi en el agua, nos deslumbró.

También visitamos O Grove. Nos gustó mucho, pero quizá lo mejor fue que coincidimos con su Feria del Marisco, y estaba todo buenísimo, fue una gran experiencia gastronómica. Se celebra en la primera semana de Octubre. Darse un paseo por sus 7 km de paseo marítimo merece la pena.

Otro pueblo que no conocía es Tui y es digno de ver. Es algo distinto, parecía que estábamos en una ciudad medieval del centro de España. Nos llamó la atención su grandiosa catedral de Santa María, que parece un castillo; también su puente sobre río Miño, que conecta la ciudad con Portugal. Desde el año 2012, la ciudad portuguesa Valenca do Miño, se unió por el puente con Tui, formando una gran euro-ciudad.

Catedral de Tui.

Otro lugar interesante que ver es el Parque Natural de Aloia, con más de 750 km2 y 10 km de sendas. Es ideal para perdernos por él. Subir al mirador de González Paramos de casi 700 metros de altura es una pasada, veremos los valles del río Miño y Louro.

En definitiva, un viaje muy completo, con contenidos de historia, patrimonio, buenísima gastronomía y naturaleza. Muy recomendable para el momento actual, ya que con esta situación casi no podemos salir de España.

Estoy seguro de que disfrutaréis con este destino y lo recordaréis siempre. ¡Buen viaje!


Eliseo Gómez Bleda.

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Un comentario en «PONTEVEDRA, LA GRAN DESCONOCIDA»

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