UN PARTIDO PARA EL RECUERDO (II)

NUESTRO REAL MURCIA. Por Damián Mora. 

A las cuatro en punto de la tarde da inicio uno de los partidos que quedan en la memoria de los aficionados, de una forma indeleble, y que recordarás por siempre.

El Levante U.D., inicialmente, no juega la baza del ataque cuando con la victoria lograba el ascenso directo y automático a Primera División. Todo el tinglado defensivo valenciano se viene abajo cuando a los diez minutos, en el segundo saque de esquina que botaba nuestro Real Murcia, Monóvar lo lanza, en el Sector B, en corto sobre Lalo, este centra a media altura para que Lax, ¡cómo no! se lance en plancha y de cabeza envíe el balón al fondo e la portería del Levante. La explosión de júbilo en el viejo campo de la Puerta de Orihuela es tremenda.

No le queda otra opción al Levante que lanzarse abiertamente al ataque aún cuando queda mucho partido todavía. Son varias las oportunidades del equipo valenciano, que pone cerco a la portería grana muy bien guardada por Campillo, que ataja casi milagrosamente sendos remates de Serafín y Wanderlei.

El descanso fue un alivio para la parroquia grana que es aprovechado por el que esto escribe para solicitar y obtener, a través de mi abuelo, un refresco, denominado orange, que el vendedor portaba junto a otros en un cubo de cinc cubierto de hielo.

En el primer cuarto de hora de la segunda parte buscaba el Real Murcia asegurar el partido con un segundo gol para evitar los agobios del final, pero no solamente no llegó ese segundo gol, sino que fue el Levante, por medio de su delantero centro Domínguez, quien empata el partido en un desajuste de la zaga grana.

El último cuarto de hora se juega en un ambiente de máxima expectación, con la afición valenciana que se había ido arriba a raíz del empate, y con una hinchada grana temerosa de que un nuevo gol forastero echara por tierra todas las ilusiones puestas en este partido.

Al de Guardamar del Segura, nuestro meta Campillo, le quedaba aún por realizar una espectacular parada cuando a falta de cinco minutos para la conclusión un cabezazo a bocajarro del extremo Serafín dejó sin respiración a los cerca de veinte mil aficionados granas que seguían en directo el partido desde La Condomina. Cuando el árbitro, Álvarez Martínez, que estuvo excepcional, pitó el final del partido, La Condomina estalló de júbilo. Antes de que el árbitro pudiera recoger el balón una avalancha de aficionados invaden el terreno de juego dirigiéndose a los protagonistas para pasearlos a hombro por el campo. La primera ovación fue para el guardameta Campillo, conscientes los aficionados de que había sido el baluarte del equipo. Fue porteado a hombros y, vestido de futbolista lo llevaron hasta la sede grana en la Plaza de Santo Domingo. Le seguían en la misma situación otros jugadores.

Se formó una gran Rua con jugadores, directivos y aficionados que se dirigieron hasta el Ayuntamiento donde fueron recibidos por el alcalde Sr. Gómez y Jiménez de Cisneros. Desde el balcón principal de la Glorieta pronunciaron breves pero emotivas palabras el capitán del equipo Aznar, el entrenador Llopis, el presidente Fernández Picón, el alcalde Gómez y Jiménez de Cisneros y el Gobernador Civil Soler Bans.

De que el partido Real Murcia-Levante U.D., era el más importante que se celebraba en España en esa jornada, dan cuenta las plumas deportivas desplazadas hasta la capital del Segura. Por un lado “Cronos” redactor del diario deportivo Marca que habitualmente realiza las crónicas de los dos equipos de la capital – R. Madrid y At. Madrid-, así como de nuestro paisano Ruango.

Pero la temporada no acaba con este ascenso a Primera División. El sorteo de la Copa del Generalísimo nos sorprende con el premio gordo, nada menos que el F.C. Barcelona, a doble partido, nos espera. Pero esta eliminatoria será objeto de otro artículo venidero.


Damián Mora

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