OCÚPESE DEL CEREBRO

EDUCACIÓN Y FUTURO. Por Juan Pérez Cobacho.

8240372127_cce3c84d95_zCada niño y cada niña, tiene una serie de características personales que le diferencian de los demás. Podrá ser más alto o bajo, blanco o moreno, gordito o delgado, nervioso o tranquilo, etc. pero la peculiaridad más significativa y a la que debemos dedicar el máximo esfuerzo es su cerebro.

El desarrollo del cerebro va a ser la pieza básica y el conductor permanente de toda su vida posterior. Será quien le llevará al éxito o al fracaso, a la felicidad o la desgracia. Y ahí todos somos responsables: padres, profesores y sociedad.

Los padres dan al hijo un cuerpo pero también dirigen su evolución y colaboran en la construcción de su personalidad, bien por acción o por omisión. El cerebro hay que ejercitarlo para que desarrolle sus inmensas posibilidades. Los padres tienen la esperanza de que su hijo tenga éxito en la vida y sea feliz, pero eso implica dedicación.

El cerebro del nuevo ser en gestación puede generar miles de neuronas por segundo aunque después comienzan a desaparecer las que no se utilizan. A pesar de ello, y según los investigadores, un cerebro puede contar con cien mil millones de neuronas y cien billones de puntos donde entran en contacto entre sí mediante sinapsis (conexiones). Así pues las neuronas están unidas por más de cien mil kilómetros de fibras nerviosas (Swaab, 2010).

La madre es fundamental. La alimentación, los sentimientos y su actuación influyen en el desarrollo de la mente del nuevo ser. Por ello, las madres cuidan su manutención, procuran llevar una vida tranquila sin sobresaltos y le hablan al feto cuando todavía está en su vientre. Esto también ayuda posteriormente al niño en el reconocimiento de la voz de la madre y a tranquilizarse con ella. Hablarles, que respondan y hablen aumenta su vocabulario y agiliza la relación social.

En los primeros años de vida las células nerviosas establecen multitud de sinapsis que implantan vías de comunicación o caminos para asentar los aprendizajes. Las vías que no se utilizan pueden presentar déficit que afecta a la personalidad, el conocimiento y las habilidades sociales. Todo lo cual le llevará al bajo rendimiento escolar,  al abandono de la escolaridad y no conseguir un trabajo bien retribuido.

El cerebro cambia a lo largo de la vida y lo hará en función de la estimulación. La etapa infantil es en la que se establecen mayor número de conexiones que serán fundamentales para el desarrollo de la atención, la memoria, la percepción, el razonamiento, la regulación de emociones y de acciones. Por otra parte, un cerebro joven puede recuperar funciones perdidas mediante la adaptación de zonas no dañadas. En otras palabras, es capaz de realizar reformas a la hora de adjudicar otras funciones.

El juego es fundamental para el aprendizaje pues ayuda a desarrollar la memoria, la atención y la solución de dificultades. También ayuda a desarrollar la imaginación, la creatividad y el lenguaje. Por medio del juego el niño va conociendo el mundo y establece relaciones sociales con los demás. Aquí tienen la función principal los padres facilitando juegos creativos y participando en su realización para el mejor desarrollo cognitivo y lingüístico.

La utilización del lenguaje en el juego aporta la realización de tareas cognitivas que mejoran las actitudes de los niños, ya que se les enseña a escuchar, respetar las palabras de los demás, saber explicar tanto las tareas que va a efectuar como las ideas que tenga al respecto y expresarse mediante palabras como sustitutas de actos agresivos.

Así pues, es fundamental que nos ocupemos, con carácter prioritario, de cada uno de los cerebros que se están desarrollando en nuestro entorno y, por supuesto, también del nuestro.


juan perez

@perex_cobacho

 

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2 comments to “OCÚPESE DEL CEREBRO”
  1. Lleva razón, me parece super interesante el artículo y sería muy conveniente que cada uno de los que lo leemos, lo vayamos pasando a las mamas, papas y abuelos que conocemos, para darnos cuenta, que hay que dedicarles tiempo a nuestros hijos y nietos, que son el futuro; hablarles, jugar, interactuar con ellos, que aparte de favorecer el desarrollo de su cerebro, el beneficio será mutuo, y se incrementarán los vínculos afectivos.
    Muy interesante este tipo de artículos. GRACIAS

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