No Respires (Fede Álvarez, 2016)

Con No respires (2016) Fede Álvarez, último de una estirpe de cineastas iberoamericanos afincados en Hollywood, puede pasar a considerarse uno de los más grandes directores de terror de los últimos años. La historia trata sobre un grupo de jóvenes que se disponen a robar en la casa de un hombre ciego mientras éste duerme. Sin embargo, a medida que empiezan a articular su plan, se dan cuentan de que lo que parecía un pobre anciano desvalido es en realidad la peor de las bestias. Ante todo hay que comenzar destacando la inmensa interpretación de Stephen Lang en uno de esos papeles que marcan la carrera de cualquier actor; el simple rostro de Lang, explotado por el director con esos primeros planos en los que destacan esos ojos vidriosos y malignos, son ya una estampa icónica en el cine de terror.

no-respires_3Narrativamente frenética y plagada de recovecos y giros de guión que impiden que nos anticipemos a lo que va a ocurrir, No respires es una película que te mantiene con un nudo en el estómago del principio hasta el final. No hay un minuto de respiro en una obra que, además de garantizar un buen puñado de sustos, constituye un ejercicio de tensión impecable, como hacía tiempo no se recordaba en el cine -especialmente virtuosa resulta en este sentido la escena en el interior del coche del tramo final-. El director, que como ya viene siendo habitual escribe la película junto a su compañero Rodo Sayagues, se las ingenia para tener al público en tensión en todo momento. Lo que empieza como un robo común, casi frívolo, va adquiriendo tintes mucho más serios, y Álvarez no decepciona: diseña una película para satisfacer al 100% a los amantes de las películas de intriga y de terror. Porque, por encima de su misterio, lo que esconde No respires es el horror más absoluto, con escenas capaces de provocar el pánico total. No obstante, la película no se conforma con ser un mero entretenimiento y plantea por el camino jugosos dilemas morales como quién es la víctima y quién el verdugo en este juego en el que un bando intenta engañar al otro y en el que todos cometen actos reprobables. Así, por ejemplo, el film nos obliga a responder a cuestiones tales como: ¿es moralmente aceptable tomarse la justicia por tu mano cuando un grupo de delincuentes te atacan en tu propia casa?

La película traspasa en más de una ocasión el umbral de la credibilidad y trasciende todos los límites de la lógica, pero precisamente por eso nos gusta: siendo sinceros, ¿qué película de terror no lo hace? Con los mínimos elementos posibles -un número reducido de personajes, un único escenario, una premisa tan simple como eficaz- Álvarez logra una película máxima, mayúscula. El uruguayo transforma un punto de partida descabellado en una obra emocionante, llena de creatividad, inteligentísima, trepidante, que por su carrusel de atractivos -en la que debería figurar en un primerísimo término la gran banda sonora de Roque Baños, compositor aquí consagrado en el cine de terror tras su excelsa partitura en el primer largometraje del director- destinada a convertirse en un clásico del género. Una bendita locura.

 

CRÍTICAS EXPRESS

002_p NUNCA APAGUES LA LUZ

Una película de terror que da miedo de verdad. La afilada capacidad de provocar pánico es algo que cada vez cuesta más encontrar en las películas de terror y este es, precisamente, uno de los puntos fuertes de un film del que el propio director ya está preparando la secuela. Sustos garantizados.

CAFÉ SOCIETYpostercafesociety

Tras ver Café Society (Woody Allen, 2016) uno entiende por qué fue recibida con gran entusiasmo en el último Festival de Cannes: estamos ante una de las películas más logradas del genio neoyorquino. La nueva obra de Allen está a la altura de alguna de las obras maestras de su primera etapa como cineasta, sin duda la más fructífera e interesante.

 


Pablo Sánchez

Pablo Sánchez

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