“NO CONCIBO LA VIDA SIN LUZ”

ENTREVISTA A ELOY SÁNCHEZ ROSILLO.

MÁGICAS PALABRAS. Por Consuelo Mengual. 

Las palabras del gran poeta Eloy Sánchez Rosillo inundan de vida la Biblioteca Inglesa del Real Casino de Murcia creando un halo mágico cuando conversamos sobre su antología recientemente publicada “Las cosas como fueron. Poesía completa 1974-2017” (Barcelona, Tusquets, 2018), hilando en nuestro coloquio sus propios versos con los pensamientos de Emily Dickinson, poetisa por la que siente admiración y a quien le dedica uno de sus poemas. Dickinson creía con firmeza en la fuerza y el lugar propio de la palabra que permite crear y participar en el mundo; una vida oculta que nos dejó mucha luz tras su muerte.

Defina a Emily Dickinson y por qué destacaría su poesía.
Emily Dickinson era una mujer muy rara pero una poeta muy buena. Eligiendo al azar su poema número XXXII, nos invita a sentir la esperanza de un modo nuevo. El poema comienza así: “La esperanza es el ser con plumas/ que anida en el alma/ y canta una melodía sin palabras,/ y nunca concluye del todo”. Representa una forma muy original de hablar de la esperanza, a pesar de ser un tema tan manido, tan poético, ella consigue expresarlo como si nadie antes lo hubiera hecho, como si fuese la primera vez, con su luz propia.

¿Podemos seguir asombrándonos?
Todo el que anda por la vida con los ojos abiertos de verdad es inevitable que se asombre a cada paso. El mundo y la vida son asombrosos cuando la mirada es lo fundamental.


“El amor es la negación de la muerte. Cuando estamos enamorados, viviendo el amor, somos eternos”


¿Qué es lo que está sucediendo?
Cuando tenemos las cosas encima, al suceder los hechos, parece que todo se está construyendo. Cuando reflexionamos nos damos cuenta de que las cosas no se van, el presente es eterno, no se agota a cada instante, permanece en nosotros porque nos ha transformado. Nos centramos mucho en el instante, pero hay que ver ese instante en el tiempo del mundo.

¿Qué tiene la luna poéticamente?
La luna es una de las maravillas del mundo, la más alta. Siempre ha sido la Diosa Blanca de los poetas que premia a los que la obedecen. A pesar del hábito de verla, bajo su luz todo parece luminoso, suave, posible.

Cuando nos aman ¿no hay muerte?
El amor es la negación de la muerte. Cuando estamos enamorados, viviendo el amor, somos eternos, el tiempo no pasa, todo es plano, permanente, sin muerte.

Relacione la música y la poesía.
La música, la poesía y la pintura son la misma cosa. Buscan lo mismo, van por caminos parecidos, aunque los instrumentos que se utilicen sean distintos (acordes musicales, palabras, colores). Todo arte tiene que estar empapado por la poesía, por ese sentimiento por el que vemos las cosas como realmente son, sin el desgaste de la costumbre, que nos ciega. Toda obra maestra es un gran poema o no es, en el sentido verdadero del arte que conmueve de la misma forma.

¿Cómo ha cambiado en este tiempo su forma de entender el mundo?
Todo lo que está vivo va cambiando, transformándose lentamente. Cuando era joven tenía otro concepto del tiempo, algo que pasaba, como Leopardi, te daba con una mano algo y con la otra se lo llevaba. Era un sentimiento de pérdida, como una elegía. Con la experiencia del vivir ahora concibo el tiempo más oriental, más circular, más amplio, no lineal. Vivo inmerso en un presente en el que está todo, la vida no está cortada en segmentos, es una unidad. Por eso ahora mis poemas son celebrativos, no melancólicos ni de pérdidas.

¿Habla el poeta de la experiencia?
Habla del mundo partiendo de su propia experiencia. Pero esa experiencia particular queda transcendida en el poema. El poema tiene que universalizar, objetivar la experiencia, que la haga válida para todos. El poema ajeno conmueve porque ya iba dentro del lector.

El poeta ¿se expresa o comunica?
El poema es expresión. Comunicar es distinto, es informar. El poeta se asombra ante el mundo y trata de expresar ese misterio.

¿Y juega con las palabras?
El poeta verdadero nunca juega, trabaja con las palabras. Su materia prima es la palabra. Trabaja con las palabras comunes y cotidianas, pero logrará una transmutación, como los alquimistas. Transforma lo perecedero, lo cotidiano, en algo duradero.

¿Piensa las cosas o las cosas le piensan a él?
El poeta, fundamentalmente, escucha, no habla de sí mismo, es la poesía la que tiene que hablar a través del poeta. Si el yo está muy presente, será de poco interés. El poeta colabora con la poesía dejándola hablar a ella misma.

¿Qué hay de extraordinario en la Literatura?
Dentro del mundo de la Literatura lo que hay es una sublimación e intensificación del mundo cotidiano.

¿Son sus poemas fotografías literarias de momentos de vida?
No, porque la fotografía es copia de la realidad, mientras que el poema es la realidad misma. El poema añade vida, amplía la realidad.

¿Cuál de los cuatro elementos de la naturaleza (agua, aire, tierra, fuego) aparecen con más intensidad en su obra?
La luz, gran protagonista, representaría el fuego, porque emite luminosidad y simboliza las pasiones del amor. En realidad, todos son maravillosos: el agua es un milagro; el aire deja pasar la luz, es transparencia, idea que me atrae; la tierra es el elemento del que estamos hechos.


“La envidia es un sentimiento absolutamente estéril, que no daña al envidiado sino al envidioso, que se hace daño a sí mismo y sólo le produce angustia”


Cuando escribe poesía ¿lo hace hacia el primer verso o desde el último verso?
Durante su proceso, el poema da muchas vueltas, nunca surge de principio a fin. Hay un ir y venir constante, regresar y avanzar. El poema no se deja atrapar por las buenas, hay que colaborar con él para que quede en el papel como él estaba destinado a ser, limpiarlo de impurezas hasta ser mágico, que deslumbre al propio autor, que no sabía cómo iba a ser. Y al lector tiene que conmoverlo.

La poesía ¿es continua o intermitente?
Unas veces acude con más frecuencia y otras no, se hace esperar, nunca tiene la poesía la misma forma de llegar. No hay una fórmula para hacer un poema. La experiencia de un poema no vale para hacer otro poema. Cada poema es el primer poema. No puede ser rutina, cada vez que se produce es algo nuevo.

¿Escribe a alguien en concreto o a la humanidad?
No se escribe para nadie en realidad, es la poesía la que se expresa a través del poeta. Luego, el poema se reconoce en otros. El lector es un colaborador muy importante porque refrenda su labor.

También habla consigo mismo, como en “A cierta edad”.
Hablarse a sí mismo de verdad es hablar a los demás.

Hay poemas de gloria a Ramon Gaya, “Porque nada termina” o a Miguel Espinosa, “El eremita”, condenando la envidia.
Es un reconocimiento a los grandes, que han generado envidia, ese sentimiento absolutamente estéril, que no daña al envidiado sino al envidioso, que se hace daño a sí mismo y solo le produce angustia.

¿A pesar del dolor hay esperanza en la luz?
La luz está omnipresente en mi poesía. No concibo la vida sin luz, no quiero un mundo oscuro. Lo luminoso se contrapone a la sombra, que nos anula y no deja ver el esplendor del mundo, nos lleva a la muerte.


“La luz está omnipresente en mi poesía. No concibo la vida sin luz, no quiero un mundo oscuro”


¿Qué es la belleza?
El gran poeta inglés Jonh Keats decía que la belleza nunca puede ir o volverse contra sí misma si es de verdad. La belleza es verdad, son la misma cosa, la esencia del mundo.

Habla de la necesidad de “El pacto con la vida”, en relación con “Oda a la alegría”.
Me gusta la vida, amo la vida, hay que llegar a entenderla, ese sería el pacto, así te llevas bien con ella, estás en la vida convencido. Al que no pacta le llega a pesar la vida.

¿Por qué es importante el silencio, como silenciosa fue la vida de Dickinson?
Todo surge del silencio, aunque parece que está despoblado, ahí está todo lo que el poeta busca, sus palabras, la música para el poema. En el ruido no se escucha nada, ni el ritmo de las cosas del mundo.

Eloy, a quien gusta pasear por la ciudad y charlar con los amigos, transmite una sabiduría innata de la que debemos aprender leyendo sus poemas. Les animo a sentir profundamente ‘Un gran silencio’:

Hay después del poema un gran silencio

pero no de final, de algo que acaba, 

sino un silencio vivo, como de bosque o templo.


@Aladas_Palabras

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