MANUEL CASTAÑOS, PROLÍFICO ESCULTOR EN EL CASINO

ARS CASINO. Por Loreto López.


En el número 12 de RCMAGAZINE, al hablar del Patio Árabe, ya mencionamos al escultor y decorador madrileño Manuel Castaños, que desde 1897 andaba por tierras murcianas realizando preciosos trabajos de inspiración arabista en Archena.

Hoy sabemos que su actividad en este tipo de obras fue muy extensa y dilatada en el tiempo pues, amén de los ejemplos murcianos, también en 1903 se le encarga la construcción en el Museo del Ejército de una sala nazarí para colocar en ella la colección de armas andalusíes pertenecientes al último rey de Granada, Boabdil. Con posterioridad y tras su éxito, Castaños trabajará en las decoraciones de yeso en el Parque Florido, la residencia que José Lázaro se estaba construyendo en Madrid y que actualmente es sede del Museo Lázaro Galdeano, diseñando y ejecutando los moldes de los elementos ornamentales y de la decoración escultórica del interior del conjunto.

Aunque no disponemos de datos biográficos de este escultor, sabemos que su trayectoria fue valorada en su momento. Participó como concursante en 1906 y como jurado en 1908 en su categoría de escultor, en las exposiciones nacionales de Bellas Artes organizadas por el Estado español. También en el concurso para la erección del monumento a Miguel de Cervantes en Madrid en 1915, junto a Emilio Antón Hernández, arquitecto. Su proyecto, con el nº 16, aunque no fue el seleccionado entre los más de 60 presentados, obtuvo por parte del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes la concesión de la cruz de la Orden Civil de Alfonso XII.


Las dos hermosas cariátides en blanca piedra de Novelda, que en 1901 fueron labradas de manos de Castaños, costaron una pequeña fortuna para la época


Las dos hermosas cariátides en blanca piedra de Novelda, que en 1901 fueron labradas de manos de Castaños, costaron una pequeña fortuna para la época En nuestro Real Casino dejó un sinfín de obras, además del ya mencionado Patio Árabe, entre otras las cariátides de la fachada principal, los relieves en el Patio Pompeyano, en combinación con Anastasio Martínez, y en el Salón de Baile, con escenas de danzantes barrocos, coro de niños y fauno músicos, o la interesante decoración de las Peceras, de inspiración renacentista, y los relieves clasicistas en forma de lunetos de las galerías centrales, de los que hablaremos en próximos números,…

Hoy mostramos las dos hermosas cariátides en blanca piedra de Novelda, que en 1901 fueron labradas de manos de Castaños, costando una pequeña fortuna para la época, nada menos que 4.000 pesetas.

Fíjense bien al pasar por Trapería, eleven su mirada y descúbranlas, discretas, semiocultas por la potente balconada central, y esforzadas en su labor de sostener la monumental cornisa, decoran la parte alta de la fachada principal con dignidad de castas matronas clásicas.


Loreto López. Restauradora.

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