LOMBARDAS, ARTE Y SENSIBILIDAD

JUAN ANTONIO CORTÉS ABELLÁN REGRESA AL REAL CASINO DE MURCIA CON UNA SORPRENDETE EXPOSICIÓN ARTÍSTICA PROTAGONIZADA POR UNA HORTALIZA MORADA

Por Elena García Pérez.
La visión iluminada de un artista es capaz de transformar inadvertidos elementos cotidianos en máximas expresiones de belleza. La lombarda, esa hortaliza olvidada por el arte y los artistas de todas las épocas, se convierte en la absoluta protagonista de la exposición que Juan Antonio Cortés Abellán presenta en el Real Casino de Murcia el próximo 5 de marzo. Que toda una muestra gire en torno a una hortaliza puede parecer monótono e incluso obsesivo, sin embargo, el pintor es capaz de expresar todo un universo de emociones a través de ella.

Cortés Abellán utiliza el vegetal como herramienta para abordar terrenos inexplorados; analiza su evolución y estudia sus transformaciones cromáticas, sus formas cambiantes y sus texturas diversas. “Vi un bancal de lombardas paseando por la huerta y me llamaron la atención los reflejos que producía la luz. Arranqué varias para ver su proceso de deterioro, la saqué de su contexto, la desintegré y la fundí en mundos contradictorios”, explica. “Es increíble como todo ser viviente se niega a morir y se aferra a la vida”, narra el pintor, que asegura que este estudio que comenzó en los años 90 y en el que ha trabajado intermitentemente hasta la actualidad, le ha ayudado a entender “el milagro de la naturaleza”.


“La lombarda es un medio para viajar a mundos fantásticos, oníricos”


Han pasado diez años desde que este artista, natural de la huerta del Segura, mostrara por última vez sus lienzos en el Real Casino de Murcia. Vuelve tras una década de estudio pictórico, animado por el comisario de arte Miguel Olmos, que vio en sus pinturas de la col morada suficiente fuerza y emoción para conformar una nueva exposición. “Cuando me mostró la cantidad de obras que tenía sobre el tema me pareció una locura y una gozada al mismo tiempo; era un arsenal de creatividad”, recuerda.

El espectador podrá observar en la Sala Alta tres etapas diferenciadas, como explica el comisario: “Se podrá admirar el atractivo de la época artística en la que inició el proyecto, caracterizado por su naturalismo y realismo; pasando por la abstracción realizada con variadas técnicas, hasta llegar a la etapa actual, más vanguardista, en la que introduce la figuración abocetada mezclada con el realismo”. La muestra tendrá un panel central, un mural con aperturas en el que el artista abre una ventana a un mundo caótico, en el que se vislumbra la complejidad del proceso creativo y que contrasta con la armonía y el orden que trasmiten el resto de composiciones.


Miguel Olmos: “Cuando me mostró la cantidad de obras que tenía sobre el tema me pareció una locura y una gozada al mismo tiempo; era un arsenal de creatividad”


En lo personal, el comisario de la muestra define al pintor como un “hombre sencillo, cercano, con espíritu de sacrificio y dotado de una gran sensibilidad”. En el texto que la escritora e ilustradora Julia Robles firma para el catálogo de la exposición, considera que Cortés Abellán es “un quijote de causas perdidas, un amante herido y desangrado por los amargores de la vida, que se nutre de su propio talento desgarrado para sonreír al mundo, sobrevivir y pintar”.

Cierto es que le pone pasión a la existencia, tanto en el terreno pictórico, en el que se ha desarrollado de forma completamente autodidacta, como en la que ha sido su profesión, la de maestro. “Mi escuela de Bellas Artes ha sido el colegio. Mis alumnos han aprendido mucho de mí, pero yo también he aprendido mucho de ellos”, recuerda. Decidió jubilarse antes de lo previsto porque le apenaba la reducción de las horas didácticas dedicadas a la música y a la plástica, en favor del deporte o la informática. “No soportaba esa pérdida. La Educación se ha despersonalizado; ahora el maestro está más pendiente de la burocracia, los horarios y las maquinitas, que de prestar verdadera atención a los alumnos”, lamenta.


Con su lúcida sensibilidad en la percepción de una realidad dota de sentido y dignidad una de las manifestaciones más vulgares de la vida


Desde entonces, Cortés Abellán ha tenido más tiempo para dedicarse a su pasión pictórica, y con esta muestra persigue avivar las emociones del espectador. “La lombarda es un medio para viajar a mundos fantásticos, oníricos”, manifiesta el creador, cuya lúcida sensibilidad en la percepción de una realidad, que para el resto de la humanidad se muestra anodina e insignificante, se desvela exuberante y seductora a través de su mirada, dotando de sentido y dignidad una de las manifestaciones más vulgares de la vida. Es, sin duda, una apuesta arriesgada en cuanto a la temática, pero amplia y profunda en el terreno artístico, en la que se podrá vislumbrar más allá de la obra y descubrir el universo creativo de un pintor inagotable.


Elena García

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