LAS ESCULTURAS DEL PATIO POMPEYANO

MITOLOGÍAS. Por Rosario Guarino.
En el llamado Patio Pompeyano del Real Casino, al que se puede acceder siguiendo la galería central tras pasar por el Patio Árabe donde se encuentra el acceso principal, a través del Salón De Baile, o bien desde la entrada lateral (C/ Radio Murcia), dispuestas de forma triangular, nos encontramos con tres figuras escultóricas de estética clásica.

Siempre en el centro, el Desnudo de mujer, de Planes, también conocido como Venus (1), cuyo original en escayola fue medalla de bronce en el premio Nacional de escultura en 1920, responde a la representación clásica de Venus calipigia (de hermosas nalgas) y anadyomene (surgida de las aguas), que sostiene un paño que deja caer sobre el lateral izquierdo y se encuentra rodeada de un peristilo con columnas jónicas monolíticas labradas en mármol de Macael sin impurezas, y dispuestas en grupos de dos, que enmarcan las esculturas también de mármol blanco, en tamaño natural, ambas réplicas de las copias de los originales de Policleto que se encuentran en los Museos Vaticanos: una Amazona a la derecha y una Danaide a la izquierda, que parecen asomarse desde la Antesala del magnífico Salón De Baile.

La Danaide está lejos de evocar el suplicio perpetuo al que junto a cuarenta y ocho de sus cuarenta y nueve hermanas es sometida en el inframundo. En efecto, sabemos por las fuentes clásicas que fueron cincuenta las Danaides, y de su célebre castigo eterno nos consta que se debió al hecho de que todas excepto una (Hipermestra, que respetó la vida de Linceo), dieron muerte a sus primos y esposos, los Egiptíadas. El crimen fue cometido por mandato paterno, ya que Dánao, hermano de Egipto, temía que sus sobrinos le usurpasen el poder. La rivalidad entre hermanos gemelos en lo relativo al trono era tema recurrente, como atestiguan los casos de Etéocles y Polinices, hijos de Edipo, o, dentro de la leyenda romana, Númitor y Amulio y Rómulo y Remo.


La Danaide está lejos de evocar el suplicio perpetuo al que junto a cuarenta y ocho de sus cuarenta y nueve hermanas es sometida en el inframundo


En cuanto al legendario pueblo de las Amazonas, se solían situar en la región de Tracia y se las hacía hijas de Ares, el sanguinario dios de la guerra. De estas belicosas mujeres se decía que únicamente mantenían relaciones sexuales con los hombres con el fin de procrear, y que en caso de engendrar varones los exponían, conservando con vida sólo a las hijas. Amazonas célebres fueron Hipólita, cuyo cinturón hubo de conseguir Hércules en uno de sus célebres trabajos, Antíope, con quien Teseo engendró a Hipólito, y Pentesilea, aliada de los troyanos contra los aqueos en la guerra de Troya, de la que Aquiles queda prendado, sobrecogido por su belleza y su ardor guerrero en el momento en que recibe la muerte de su mano.

La Amazona viste una túnica corta cerrada por el hombro derecho y lleva el pecho izquierdo al descubierto. Su expresión corporal coincide con la de Venus: ambas elevan el brazo izquierdo sobre su cabeza. Es de destacar que es este un gesto que también encontramos en la iconografía de Ariadna dormida a lo largo de la historia del arte, desde sus representaciones más tempranas, tanto pictóricas como escultóricas, hasta las más recientes, donde denota relajación, confiada como está en su pérfido amante, el ateniense Teseo, que aprovecha la circunstancia para abandonarla en la isla de Naxos y poner rumbo a su patria. En el caso de la amazona el motivo de la postura es el hecho de que sostiene un arco, desaparecido ya en el original, como hace deducir el carcaj con flechas que destaca sobre su flanco izquierdo. Entre sus armas destacan además la cimera y el escudo.

El Casino adquirió estas esculturas en los primeros años del siglo pasado y proceden de la prestigiosa casa florentina Manifattura di Signa, como revela el sello inciso en ambas.

Próximo a ellas, al fondo de la galería central, se encuentra la escultura moderna representando a Ícaro de Mariano González Beltrán, y Mujer, de Antonio Campillo, situada en segundo plano, la única que no responde ni a tema ni a estética clásica.

Por último, cabe decir que la situación actual de Danaide y Amazona no es la originaria: la primera se encontraba en la antigua capilla, donde hoy se halla el ascensor, mientras que la ubicación inicial de la Amazona fue el cruce de la galería, sobre la exedra.


(1) A ella, con motivo de su recién cumplido primer siglo, dedicó un artículo monográfico en el número 52 de RCMagazine la restauradora Loreto López. Carmen Guzmán y Miguel Pérez Molina, compañeros en el Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Murcia, han analizado el pedestal sobre el que se erige la Venus en el número 50 de RCMagazine.


Rosario Guarino.

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