“LA VIDA Y EL PERIODISMO NO SE DIFERENCIAN”

ENTREVISTA A MANUEL MADRID.

MÁGICAS PALABRAS. Por Consuelo Mengual.

Todavía podemos disfrutar del agrado de tomar entre las manos una cuidada y artística edición especialmente diseñada para presentar un viaje donde las historias humanas impregnaron a su autor, el periodista Manuel Madrid, que, con su sugerente título Caladas de Cuba, Crónica del verano del deshielo, nos descubre el valor del tiempo de unas vidas sin destino, de unos prisioneros en aparente libertad, lo que nos permitirá realizar un paralelismo con el apego a la costumbre que imprime la obra teatral Electra Garrigó del autor cubano Virgilio Piñera, una reducción del mito griego a la sociedad cubana integrando lo culto y lo popular, la elección de no partir, pero en clave de liberación.

¡Qué bonito libro para rememorar Cuba y sus tópicos!
Muchas gracias. Es un diseño de David Brugarolas, muy pensado por mí, con un formato distinto, que simula un habano cubano, con los colores de la bandera en sus diferentes páginas y unas fotografías que me conmovieron y que sirven de presentación para los capítulos que definen a la Cuba que he vivido. He querido también ser novedoso en mi forma de escribir, siempre desde mi profesión de periodista, realizando crónicas, entrevistas, reportajes y crítica literaria que se hilan de manera mágica por el trasfondo personal que conlleva cada historia. Es un espejo en el que mirarnos para vernos a lo largo del tiempo y aprender. Una edición que es un regalo para los lectores que me apoyaron con mi anterior libro Amarás América.

¿Qué nos quiere evocar su título?
Las seis caladas o visiones de la isla: libertad, deseo, fidelidad, imaginación, porvenir y añoranza, fruto de mi observación y que evocan las emociones intensas que me dejó el viajar a Cuba.

“TENGO LA SENSACIÓN DE QUE LA POBLACIÓN DE CUBA VIVE COMO UN PÁJARO ENJAULADO, QUE PUEDE VOLAR UN POQUITO SI LE ABREN LA JAULA, PERO TERMINA SIEMPRE VOLVIENDO ALLÍ PARA NO SALIR”

Un viaje lleno de historias entrañables.
Ha sido una experiencia muy dolorosa el contar historias que implican más o menos compromiso político y que me generaron muchos sentimientos encontrados. Intentar ser justo ha sido agotador. Es un libro muy sensorial, lo más periodístico que he hecho, porque el periodista tiene una visión más allá del escritor.

¿Dónde está la libertad?
Tengo la sensación de que la población de Cuba vive como un pájaro enjaulado, que puede volar un poquito si le abren la jaula, pero termina siempre volviendo allí para no salir. Escribirlo ha sido por la necesidad de volar y cambiar de otro ambiente. Como dice la cita inicial del libro de Abilio Estévez, la única libertad es la del sueño (el poder dormir) y la del goce (el poder amar).

Es lo que en Virgilio Piñera podemos denominar “la fuerza de la costumbre”, la educación que permanece y el no poder romper barreras.
El sistema político no beneficia la posibilidad de explotar otras facetas. Saben cosas de fuera, pero no tienen interés en irse, viven como les dejan. Mi viaje coincidió con el momento de abrazo a EE.UU. y los cubanos tenían la sensación de que algo bueno iba a traer ese nuevo escenario.

También el miedo lo veía el autor cubano como un elemento paralizador a la hora de tomar decisiones.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue la gente mirando por las ventanas y balcones, paralizados: ¿qué miraban?, ¿qué esperaban? Me pareció una escena muy poética con una enorme carga sentimental, aunque se tratara de mirar la cotidianidad del día, la calle como escenario cambiante. Pero el cambio no depende de ellos, están esperando. La jerarquía genera mucha obediencia, es una realidad paralela. El cubano está obligado a vivir en un ambiente con mucha toxicidad. Sin libertad de expresión la persona está limitada.

Y al mismo tiempo dices: “Los cubanos necesitan ritmo hasta cuando están sentados”.
Porque, a pesar de la parálisis de la isla, hay movimiento, se es capaz de todo para vivir, es gente lista, despierta, atenta a las oportunidades; es la necesidad ante la carencia.

¿Qué papel juegan las diferentes culturas llegadas a Cuba?
Hay muchos chinos que dan un toque de orientalismo a la población y también está el negro, que llegó como esclavo al país que fue el último en abolir la esclavitud, y el mundo hispano colonizador, una tierra de muchas influencias que conviven en armonía, culturas superpuestas e integradas de la mejor manera.

“SIN LIBERTAD DE EXPRESIÓN LA PERSONA ESTÁ LIMITADA”

Es un libro muy metaliterario.
Sí, son muchos los autores cubanos a los que menciono: Virgilio Piñera, Cabrera Infante, José Martín, entre otros; literatura que es prohibida por criticar al régimen. Pero es muy interesante ver cómo es posible hallar esos libros escondidos en un comercio soterrado, algo que yo mismo pude hacer. Pero la delación ha sido muy habitual. De ahí que mi libro sea al mismo tiempo un canto que ensalza a los grandes autores cubanos. Y también está Hemingway y los recuerdos que quedan de él en el hotel “Ambos Mundos” y la ventana por la que él veía el mundo cubano.

¿Qué sintió al recordar a García Lorca en Viñales?
Hay muchos lugares donde se habla de él y haber estado en Viñales sabiendo que García Lorca estuvo allí te hace emocionarte porque estás viendo lo que él habría podido mirar, pues la imagen y la mirada no han cambiado, todo es igual, el mismo paisaje hipnótico ante el que ahora era yo testigo.

¿Ha encontrado la armonía en su viaje?
Uno vive en un lugar y no es consciente de que la política va por un lado y la vida por otro. La vida de los cubanos en el campo es más plena que en las ciudades, el medio rural tiene las claves de la felicidad, retornas a lo que eras. En cierto modo, la vida y el periodismo no se diferencian. Las historias humanas están ahí y nos dan las claves para entender los problemas de la gente.

El viaje de Manuel Madrid es su reconocimiento a Cuba, el reflejo de un instante, la visualización del sufrimiento, los palacios abandonados y habitados, el exilio frente al insilio, un viaje antropológico en el que queda plasmada la nostalgia de España en un pueblo que tiene una mirada muy poética de la vida. Virgilio Piñera tuvo fe en la literatura en clave de liberación, esperanza literaria que late también en todos los sabores y paisajes de Caladas de Cuba.


@Aladas_Palabras

4 Comments
  1. Consuelo, que buena entrevista como siempre de gran altura.
    Impresiona el poder de observación de autor del libro
    y sobre todo como lo refleja en la entrevista y de lo que es Cuba en la actualidad…
    En fin estaré pendiente de adquirir el libro, me parece muy interesante.

  2. Pingback: Por qué dar las gracias un día como hoy (a todos los interesados en ‘Caladas de Cuba’) | Amarás América

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