LA DAMA DE LAS BASURAS

MESA DE CAMILLA. Por Paco López Mengual.
Se llamaba Purificación de Luna, pero todos la conocían como la Dama de las Basuras; y junto a su hijo veinteañero, al que siempre llevaba cogido de la mano, formaba parte del paisaje de la Murcia de los 80.

La extraña pareja vestía con andrajos, empujaba un carro lleno de cartones e inmundicias y despedía un desagradable tufo a su paso. Sobre la Dama, corrían mil y una leyendas por la ciudad que hablaban de su alta extracción social y de la posesión de una enorme fortuna; condición que mucha gente no creía. Contaban que, tras enviudar, y debido a las malas relaciones mantenidas con su familia política, Purificación se dedicaba a pleitear para lograr la fabulosa herencia que le pertenecía a su hijo, al que querían apartar de su lado; ese era el motivo de que lo llevase siempre agarrado. Nunca nadie había visto al uno sin el otro.

Tras la denuncia de sus vecinos, que no podían seguir soportando el olor que emanaba de la vivienda que ocupaban en el barrio del Carmen, un juez ordenó el desahucio. Una docena de operarios municipales sacaron a la calle 7.000 kilos de basura y objetos inservibles. Con altanería y ante los medios de comunicación presentes, la Dama rechazó el ofrecimiento del Ayuntamiento de ser acogidos en un centro de beneficencia.

Dos días después, el diario La Opinión informaba que Purificación de Luna era la propietaria de una cuenta bancaria con 150 millones de las antiguas pesetas, que habría recibido como señal por la venta de una finca cercana a La Manga, valorada en 1.500. La noticia dio la vuelta a España y la imagen de la pareja de indigentes que transitaban por la ciudad empujando un carro de basura y su increíble historia apareció en televisiones, radios y periódicos.

A partir de ese momento fue habitual verles circulando por las calles de Murcia en el interior de un automóvil de alta gama, conducido por un chofer, en el que también solían viajar dos gatos, que comían despojos de carne depositada sobre las alfombrillas traseras. A veces, la Dama ordenaba al conductor que detuviese la marcha ante un contenedor de basura, para salir y curiosear en él. Si encontraba algo de su interés, lo acomodaba en el maletero.


Purificación afirmaba sin reparo que ella era en realidad la Condesa de Luna, una de las primeras mujeres en estudiar Derecho y poseer el carnet de conducir en España


Cada cierto tiempo, convocaban a periodistas en la sala de prensa de un hotel para ofrecerles suculentas informaciones que hacían crecer la leyenda que les rodeaba. Purificación afirmaba sin reparo que ella era en realidad la Condesa de Luna, una de las primeras mujeres en estudiar Derecho y poseer el carnet de conducir en España. Una mujer de bandera en su juventud, que había ganado varios concursos de belleza. Con su dinero, había financiado en Murcia la campaña de Ruiz Mateos a las Elecciones Europeas. Era presidenta y directora general de cuatro empresas con actividades tan diversas como la promoción y construcción, las explotaciones agrícolas, la minería y las obras públicas. Dueña de terrenos en La Manga, Totana, Lorca y Mazarrón, también poseía en Cartagena doce minas y dos fábricas de fundición. Todo eso contaba.

Lentamente, la presencia de la insólita pareja en los medios se fue diluyendo, hasta desaparecer. Un día de febrero de 1999, Purificación de Luna volvió a ser noticia. Esa mañana, los medios informaban de su fallecimiento, a los 84 años de edad. Su cuerpo pasó dos noches en un tanatorio, con la única compañía de su hijo. Al funeral oficiado en la Iglesia del Carmen apenas acudieron tres mujeres. La falta de hombros para cargar el féretro e introducirlo en la Iglesia, hizo que tuviesen que portar el ataúd el capellán, el funerario y dos fotógrafos de prensa que habían sido enviados allí por sus periódicos para cubrir la noticia.

Con su muerte desapareció una de esas leyendas vivas que quedan adheridas a la memoria colectiva de una ciudad; porque quién en Murcia no recuerda a aquella extraña pareja de millonarios con aspecto de mendigos…


Paco López Mengual.

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Un comentario en «LA DAMA DE LAS BASURAS»
  1. Recuerdo perfectamente a esa vieja y sucia mujer, encorbada y empujanto el carrito de basura, repleto de bolsas de pastico llenas que colgaban a sus lados y siempre siempre cogiendo de la maño al niño espigado, malvestido y triste, siempre muy tristes los dos.

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