LA CHICA DEL CASINO

PINCELADAS. Por Zacarías Cerezo.

Tiene 170 años y a pesar de ello conserva un aspecto envidiable. Su rostro transmite serenidad, no sonríe ni se muestra severa. Hay cierta cercanía en su mirada dulce, como de chica que podría ser de la familia. Sus facciones son las de una beldad que lo mismo pudo haber nacido en La Arboleja que en que en el Tontódromo. Y es que parece una murciana que se asoma a Trapería y que sopa en todo lo que pasa por la calle. Todo lo importante pasa ante su mirada, ella es testigo de transacciones, engaños, amoríos conspiraciones políticas, encuentros y desencuentros. Ante ella pasan clérigos sin prisa, pedigüeños tenaces, abogados de linaje, indignados con pancarta, saltimbanquis estáticos, financieros estresados, jubilados con sombrero, señoronas enjoyadas, Vírgenes entronizadas, Cristos barrocos, cófrades con capirote, huertanas con zaragüeles y huertanos con deportivas.

En 170 años han pasado muchas cosas en Murcia, a esta sociedad no la conocería ni la madre que la parió; y en unos tiempos en que los murcianos pasan siempre apresurados, adosados a un smartphone, sin tiempo para observar el entorno, la chica del Casino, como sibila intemporal, desde su lugar de privilegio sigue observándonos.

¡Ah, si ella hablara…!


zacariascerezo@gmail.com

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