¿EXISTE LA EDUCACIÓN COMPENSATORIA?

MI PUNTO DE VISTA. Por Pilar García Cano.
Actualmente se ha demostrado científicamente lo que se sabía desde hace tiempo: que en los primeros seis años de la vida del ser humano el cerebro tiene una gran plasticidad y un desarrollo mayor que en las otras etapas de su vida.

Desde 1990, la legislación educativa española reconoce el derecho a la educación desde que nacemos. Muy pronto, se tomó conciencia de que escolarizar a los niños de barriadas con mayor bolsa de pobreza podía ser un elemento compensador para su desarrollo evolutivo, por lo que se dio prioridad para su admisión en la etapa de 0 a 3 años, generalizándose en la de 3 a 6 años.
María Dolores Ríus, maestra y licenciada catalana que llevaba años experimentando metodologías novedosas, vino a Murcia y estuvo varios años formando a maestros para implantar un programa de compensación educativa del Ministerio de Educación que favorecía el desarrollo de la expresión y comprensión oral y del aprendizaje de la lecto-escritura, al objeto de suplir las carencias del ambiente familiar y sentar las bases de futuros aprendizajes.

Al comprobarse que, en los colegios de estas barriadas, se daban problemas alimentarios graves, se hizo imprescindible garantizar el funcionamiento de los comedores escolares con plazas para todos los niños, ya que permitía trabajar hábitos higiénicos y alimentarios, a la vez que combatía el absentismo escolar.


ACTUALMENTE, MURCIA, POR UNA INCORRECTA POLÍTICA EDUCATIVA, ES LA COMUNIDAD AUTÓNOMA CON MENOR TASA DE IGUALDAD DE OPORTUNIDADES. UNO DE CADA TRES NIÑOS ESTÁ EN RIESGO DE POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL


El Ministerio de Educación, que era muy reacio a asumir responsabilidades de carácter asistencial, tuvo que aceptar que la educación compensatoria conlleva el atender a los niños en todos sus aspectos. No se puede pretender enseñar a un niño que no esté bien alimentado. Por lo que eliminando la burocracia, solo bastaba que el centro notificara el número de alumnos para contar con las becas de comedor.

Como pobreza infantil, además de en las barriadas más humildes, existen en otros pueblos y barrios, los consejos escolares, en colaboración con los servicios sociales municipales, decidían el número de becas necesarias y sin más trámite se les concedían.

Con las transferencias educativas a Murcia, llegó dinero más que suficiente para que se pudiera seguir manteniendo este servicio. Pero con la crisis de 2008 la Consejería de Educación, en vez de aumentar, recortó incomprensiblemente las becas de comedor. El colegio Asdrúbal de Lo Campano, en Cartagena, pasó a tener tan solo 34 becas para 164 alumnos; y el Colegio Aníbal de Los Mateos, también en la ciudad portuaria, redujo a 86 las becas para sus 260 escolares. Otros colegios pasaron de 104 a 30 becas, y así toda la Región.

También se suprimieron ayudas de libros y se dejaron de subvencionar los proyectos de las asociaciones sin ánimo de lucro, que trabajaban con esta población, perdiéndose también puestos de trabadores sociales. Cayó una red social que había costado años construir, al mismo tiempo que se incrementaba el gasto en conciertos educativos.

Actualmente, Murcia, por una incorrecta política educativa, es la Comunidad Autónoma con menor tasa de igualdad de oportunidades. Su sistema educativo no es capaz de equilibrar las desigualdades de sus estudiantes, según un estudio de la Fundación Ramón Areces, basada en el Informe PISA 2015. También somos la comunidad en la que uno de cada tres niños está en riesgo de pobreza y exclusión social.

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus, que ha supuesto el cierre de los Centro Educativos, cae con más fuerza en los escolares que no cuentan en el ámbito familiar con recursos educativos, ni económicos, y tampoco cuentan con el amparo de una red fuerte de protección social.

La crisis, aunque tremenda, no afecta a todos los niños por igual.


Pilar García Cano.

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