ETIMOLOGÍAS REGIONALES: PLIEGO

Por Santiago Delgado.

Cuando decimos Priego, hay que especificar si nos referimos a Priego de Córdoba o a Priego de Cuenca. Y no sé si hay otros por ahí. Pero si decimos Pliego, no hay duda: nos referimos a Pliego de Murcia. Falda norte de Sierra Espuña. Es muy posible que los tres topónimos procedan del latín pagus, pasado por el árabe vulgar y el castellano.  Pagus es lugar apartado, lejano, habitado sOlo por labriegos. Y debe ser el mismo origen léxico para los tres. Más lugares habrá con derivados de la voz latina. De esa misma voz proviene la palabra pagano: gente del campo. Pagano es el que no se hizo cristiano. O tardó mucho. El que vivía lejos, y ningún predicador llegó a darle la noticia de que Júpiter había cesado en el cargo.

Pero bueno, es caso seguro que los árabohablantes metieron la “R”, que es lo mismo que meter la “L”, ambas consonantes son primas hermanas. Y en esta Región aún somos dados a confundirla. Lo achaco a herencia de esta lengua camita. Y así, decimos sordao, por soldado, por ejemplo. Pues bien, así Priego y Pliego.


PAGANO ES EL QUE NO SE HIZO CRISTIANO. O TARDÓ MUCHO. EL QUE VIVÍA LEJOS, Y NINGÚN PREDICADOR LLEGÓ A DARLE LA NOTICIA DE QUE JÚPITER HABÍA CESADO EN EL CARGO


Pero ¿quién hace la “e” romana, diptongo “ue”?; Pues los castellanos, naturalmente. Los castellanos no pueden ver una “e” o una “o” tónicas y dejarlas tranquilas, no. Las diptongan, que no es hacer de una vocal dos, sino de una vocal, dos medias vocales. Y así de “e” hacen “ie”, que ya digo es un compuesto por media “i” y por media “e”. Los castellanos eran así. Por eso dicen fuego, en lugar de focus. Tanto derecho tenían los árabes -árabes de habla, que no de origen-, a poner su “R” o “L”, como los castellanos con su diptongo. Y así, eso que nos ha llegado: Priego. Y a callar.

Posiblemente fueran los de Mula, metrópoli que dijéramos de Priego, los que por considerar algo propio aquello, aunque lejano para ir andando o en mula, llamaron Pagus al sito aquel bajo la sierra del mediodía suyo. Como las palabras se usan mucho más en acusativo, en lugar de pagus, dijeron pagum. Lo latinos últimos, ya muleños más que romanos, metieron la “o”. De pagum, pago. De ahí partieron los de lengua árabe. Hoy, ya con la lengua nivelada por los medios de comunicación, y la escritura difundida casi al 100 %, casi podemos asegurar que así se queda: Pliego.

O no, que ahí están los acrósticos sincréticos de los aeropuertos, de Barcelona hace BCN, y así, ya saben a qué me refiero. Pero esta es otra historia. En otro siglo la cuento.


@sanmadelmar

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