ETIMOLOGÍAS REGIONALES: MURCIA

Por Santiago Delgado.

Los filólogos del XIX tenían un tormento: saber el origen del topónimo Murcia. El Licenciado Cascales, nuestro erudito del Siglo de Oro, ya dijo que venía del latín: la diosa Myrtia, que trajeron los romanos licenciados por Escipión cuando conquistaron Cartagena, finales del s.III a.C.; pero no le hicieron caso. Mal hecho. Posteriores eruditos dijeron que no, que la palabra era árabe, y que significaba algo así como embarcadero. Y que hacía alusión al puente de barcas que durante la Edad Media servía para salir a la costa, por el Puerto de la Cadena. Pero no. Los eruditos que eso dijeron pertenecían a la etapa romántica, y tenían mucho aprecio por lo oriental y lo árabe en particular. Los posteriores, que sabían más y mejor árabe, dijeron que no podía ser palabra derivada de la palabra árabe para embarcadero, por leyes de formación de palabras en ese idioma que ellos conocían, y que los románticos no.

Entonces, se volvió a mirar lo dicho por Cascales. Y ya terminando el XX, el profesor De Hoyos vino a decir que, efectivamente, Myrtia es diosa romana, que genera Murcia, y que ahí está la calle Murcia, en los viviros del municipio romano para demostrarlo. Una calle que aboca a la cancha del Circo Máximo, desde lo que sería grada de espectadores.


Murcia podía provenir de tres procedencias distintas: Campo de Mirtos, Diosa Myrtia y Murteus


Luego, muchos estudiosos, más conspicuos, de la Universidad hallaron que Murcia podía provenir de tres procedencias distintas: Campo de Mirtos, Diosa Myrtia y Murteus. Lo primero procedería del Martirium de la Alberca, tardorromano-ibero enterramiento de mártir de una persecución a los cristianos. En las inmediaciones de la tumba se sembraban mirtos, que es palabra hermana o sobrina de Myrtia. Los mirtos eran símbolo de eternidad. De ahí a llamar Murcia a todo el valle, evolución natural.

La segunda acepción, ya se sabe: algún romano levantó ara junto a cierta venta del camino entre Elche y Lorca (Cádiz-Roma), rindió culto a la diosa del Aventino, y se acabó la historia.

La tercera hipótesis es que un romano llamado Murteus, también de nombre relacionado con el mirto, levantó villa en el mismo cabezo de la venta. O que la supuesta venta era suya. Y, claro, Murtia igual a tierra de Murteus. Alfonso Carmona, Flores Arroyuelo, Robert Pocklinton y Antonino González Blanco hallaron todo esto.

O sea, conclusiones: Murcia no es palabra árabe. No es Mursiya (que se lee “Múrsiia; sin la “eye”). Es Myrtia, leyendo la “eye” casi como “u”. Y, al final, quiere decir algo relacionado con el mirto. Al mirto, los árabes le llamaban arrayán. Pero nosotros, aunque significamos lo mismo, no debemos decir arrayán, sino mirto. Por una diosa, por un señor o por un jardín, Murcia proviene del mirto. Por cierto, Myrtia era la diosa del placer de aburrirse, como un antecedente de la cansera, tan nuestra.


@sanmadelmar

2 Comments
  1. Creo que el origen de la palabra es “morcilla” o eso parece a nuestros responsables culturales, por la misma razón Murcia se podria llamar Pasteldecarnia o Quintodeestrella. Laus Deo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *