Etimologías Regionales: Caravaca

Por Santiago Delgado.

CARAVACA

Fotografía: Ana Bernal

Esa rueda de moler lenguaje que es la llamada etimología popular, hizo del topónimo Caravaca, lo que mismamente, en castellano, parece decir. Y no hay nada más que hablar. Pero los sabios son muy metomentodos, y acaban descubriendo, muchas veces, el origen de las palabras. Pues bien, resultado de estas investigaciones, viene a ser que en Caravaca hay tres partes: car-, va y aca. Que tampoco es así, lo transcrito no es sino el resultado de acomodar los tres en una sola palabra, fundiéndose las partes. La principal y primera significa piedra. Como Jerusalén, según dicen los salmos, que alaban mucho el hecho de que la capital israelita esté levantada en piedra, y no en la arena de los desiertos por los que atravesaron desde que el Mar Rojo se les abrió. Pues eso que tiene Caravaca de común con Jerusalén, además de enclave santo. Piedra y sacralidad. Nada menos. Car, como en Cagliari o Carabaña, significa piedra, suelo de piedra; bueno para levantar ciudad.

La segunda parte, ya es otra cosa: es un derivativo, y perdonen la gramatiquería. Le pone terminación a la raíz car- que es piedra. En efecto, av (o) es terminación que hace palabra a la raíz. O sea algo así como suelo de piedra, empedrado. Ya sé que filológicamente es deplorable la similitud, pero yo me entiendo. Muchos de los que me siguen también.

Pero aun llegaron otros pobladores, y añadieron la terminación definitiva: acc(a), que es otra asentadora de raíz. Car-av-acc(a). Car, Piedra; carav, empedrado; y Caravaca, empedramiento. Vuelvo a pedir perdón. Una raíz y dos derivativos consecutivos. Ya, ya sé que, en el ejemplo, he puesto uno de los derivativos en situación anterior. Para eso está el lector, para enmendar la plana al escritor. Procedan. Muchas palabras tienen ese mismo número de formantes. Los ejemplos que pudiera poner no sirven porque diferirían de los de Caravaca porque han sido añadidos en época moderna, unos cuantos siglos, en los que además se escribía. Los de Caravaca tardaron más, y además, no se escribía.

El caso es que llega el primer escriba (seguramente romano), y conjunta en dos significados lo que oye; cara y vaca; cara de la vaca. Y algo después en un enclave sin vacas, se construye el escudo nobiliario de la ciudad con tales premisas. Y queda congelado. Nadie ose tocarlo. Caravaca, como Jerusalén. Ahí es nada. Por siempre. Piedra somos, pues.


SANTIAGO

Santiago Delgado

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