ESLOVENIA, EL PAÍS VERDE

EL TROTAMUNDOS DEL CASINO. Por Eliseo Gómez Bleda.
Mi primera impresión cuando llegue a Liubliana, la capital de Eslovenia, fue que ya había estado allí, ya que todo me resultaba familiar. Es una ciudad no muy extensa, con su castillo en lo alto de una colina cercana. Sus edificios, plazas y puentes, incluso sus habitantes, me recordaban a ciudades como Salzburgo, Praga o incluso Heidelberg.

Iglesia de la Asunción.

 


Frondosos bosques, cascadas, cuevas y ciudades medievales con castillos y palacios de cuento sorprenderán al visitante


Eslovenia es un pequeño país -para que nos hagamos una idea, más pequeño que la Comunidad Valenciana- con una población de unos dos millones de habitantes, que linda con Austria, Croacia e Italia, y tiene una pequeña salida al mar Adriático de unos 40 kilómetros. Más de la mitad de su territorio está cubierto de grandes bosques, por eso lo llaman el “país verde”. Tiene misteriosas cuevas muy interesantes de visitar, sobre todo al suroeste del país, que con un proceso de disolución de la roca caliza ha creado en el subsuelo un mundo digno de visitar: por ejemplo la cueva de Skocjan, Patrimonio de la Humanidad; y la de Postojna, otra maravilla.

Este país poco conocido se independizó de Yugoslavia en el año 1991, después de una corta pero sangrienta contienda llamada la “Guerra de los diez días”. Eslovenia pertenece a la Unión Europea, por lo que podemos ir solo con el DNI y utilizar el euro, que es una gran ventaja.

Viajar a este país tiene otra gran ventaja y es que aunque tiene turismo, no se puede comparar con otros destinos masificados. La mejor época para conocerlo es desde mayo a mitad octubre, ya que en invierno suele nevar y hace bastante frío.

Eslovenia es un gran destino para los amantes de la naturaleza. Uno de sus mejores ejemplos es el Parque Nacional de Triglav, pero cuenta con más de 40 parques naturales, por lo que es un paraíso para el senderismo, ciclismo, espeleología, kayak o escalada. Pero Eslovenia no solo es naturaleza, también tiene ciudades medievales con historias de caballeros y princesas en sus palacios y castillos de cuento de hadas, como en su capital Liubliana, donde fijaremos nuestro cuartel general para, desde aquí, descubrir la gran belleza y variedad de este país.


Eslovenia es un gran destino para los amantes de la naturaleza. Cuenta con más de 40 parques naturales


Vista de Liubliana.

Liubliana es una ciudad llena de vida, de ambiente juvenil y de alegría de vivir. Perfectamente la podemos recorrer a pie. Vemos su variada arquitectura, desde su grandioso castillo que domina toda la ciudad a los preciosos edificios “art nouveau” presentes en sus calles.

Está situada en el centro geográfico del país y es como una ciudad mediterránea pero con corazón germánico. Paseamos por sus calles empedradas del casco antiguo o Stare Miasto sin rumbo fijo. Desde la céntrica plaza Presernov, donde está la estatua del famoso poeta France Preseren, cruzamos el Puente Triple, precioso puente de tres arcos sobre el río Liublianica, y contemplamos sus orillas llenas de cafés y terrazas de ambiente bohemio. Al caer la tarde, si hace buen tiempo, nos mezclaremos con los jóvenes que están sentados en las escaleras del embarcadero de Trnovo.
Para subir al castillo, que domina toda la ciudad, podemos hacerlo a pie, por un pequeño sendero que no tiene ninguna dificultad, o hacerlo con el funicular, desde el que disfrutaremos de unas vistas fabulosas. Dentro tiene un café muy agradable. Cuando bajemos veremos la catedral de San Nicolás, que se distingue por su cúpula verde y sus torres gemelas. Anteriormente fue gótica, pero después de su reconstrucción se transformó en barroca.


El grandioso castillo de Liubliana domina toda la ciudad, que tiene una arquitectura variada y preciosos edificios “art nouveau”


Castillo de Liubliana.

Callejeando por sus calles nos encontramos con su bonito Mercado Central, situado en la plaza Vodnicok. Su interior está lleno de puestos de carne y pescado y fuera, de flores, de frutas y verduras.

Otro de los atractivos de Liubliana es caminar por la orilla de río para admirar sus puentes. Además del Triple, están el de los Carniceros, lleno de candados en sus barandillas, y el de los Zapateros, con un montón de zapatos colgados sobre él. Pero el más famoso es el Puente de los Dragones, que es el símbolo de la ciudad, por su relación con San Jorge.

Otra vista espectacular la encontraremos desde el rascacielos de Liubliana: “Neboticnic”, ubicado en la calle Cankarjeva Cesta. Tiene 70 metros de altura. La entrada es libre y en el ático tienen una buena cafetería, donde tomamos una típica tarta “Esterhazy”.

Su gastronomía es una mezcla de sabores mediterráneos, austriacos y húngaros. En cualquier taberna encontraremos platos típicos con carne de cerdo, cordero, col, judías y queso. Es famosa su sopa Jota, con repollo, beicon y costillas de cerdo. Tienen mucha fama sus guisos, el jamón “Prosciutto del Carso” y el queso Tolminec, que se saborea untándolo con aceite de oliva. De postres caseros los mejores son el “brazo Polica” y el “Pastel Struklji”, que tiene infinidad de variantes.

Dos buenos restaurantes para visitar en Liubliana son el “Strelec” y el “Cubo”, aunque la calidad de los restaurantes en general en la ciudad es bastante buena.

Entrada a la cueva de Skocjan.

Debemos ver también la Iglesia de la Asunción, el Palacio Episcopal y el Ayuntamiento, donde contemplamos su reloj sobre el tejado y la fuente de Robba. Las calles Mestni Trg, Krizanke y Breg no nos las podemos perder, ya que son donde se desarrollan la mayor parte de los acontecimientos de la ciudad. La calle Slovenska, es la calle más comercial, y en ella podemos encontrar productos típicos de Eslovenia.

Salimos de la capital y nos dirigimos a la ciudad de Postojna, donde nos esperan dos grandes sorpresas: una de las cuevas más grandes del mundo y el grandioso castillo de Predjama.

Este castillo es una de las fortificaciones más impresionantes de Europa. Su construcción es una obra maestra de la arquitectura y de la ingeniería. Está casi íntegramente incrustado en la roca y se confunde con las montañas cercanas, que se utilizaron para construirlo en el siglo XII. Merece la pena visitarlo y después descender hasta el río Lokva para ver como sus aguas son engullidas cerca del castillo y desaparecen de nuestra vista.

La cueva de Postojna es el paraíso de las estalactitas. Seguro que nunca habréis visto nada parecido, es el lugar más visitado de Eslovenia. Tiene 21 kilómetros de galerías. Al principio haremos un trayecto de 4 kilómetros en un pequeño tren que nos lleva a las entrañas de la tierra, en el que tenemos que permanecer sentados, ya que veremos grandes rocas pasar rozando nuestras cabezas. Después haremos un paseo a pie y visitaremos lo más destacado de la cueva. Viviremos una experiencia única.

Otra cueva que debemos visitar es la de Skocjan. Tienen unos 8 kilómetros de pasajes subterráneos y es muy famosa porque el río Reka recorre 55 kilómetros por la superficie y después se interna en la cueva, donde lo vemos fluir varias veces, hasta llegar de forma subterránea al Adriático. La cueva tiene millones de años y sus galerías nos muestran que la habitaron humanos en la prehistoria.


La cueva de Postojna es el paraíso de las estalactitas. Está  casi íntegramente incrustado en la roca y se confunde con las montañas cercanas


Cueva de Skocjan.

Seguimos nuestro camino y llegamos al norte del país, a los Alpes Julianos, donde encontramos naturaleza exuberante y espectacular. Entramos en el Parque Natural de Triglav. Allí veremos la Garganta de Vintgar, un profundo cañón con pasarelas sujetas a paredes rocosas de gran altura y al fondo, el río con sus aguas verde esmeralda.

A tan solo cinco kilómetros está uno de los lugares más bonitos de Eslovenia: el lago Bled. Tiene un castillo dominando el lago y una isla con su iglesia idílica en el centro de sus aguas, que por cierto es la única isla que posee este país. El lago tiene varias leyendas. Una de ellas cuenta que, en la iglesia de “La Asunción de María”, para que las parejas tengan suerte en su matrimonio, el novio debe subir a la novia los 99 escalones que hay hasta llegar a la iglesia, en brazos y sin poder descansar, y la novia debe permanecer siempre en silencio, para no tener mala suerte.

Otra leyenda del lago cuenta que una joven viuda mandó construir una campana en memoria de su marido y, en el transporte a la iglesia, el barco naufragó por una tormenta. La campana se perdió en las profundidades del lago, pero, en ocasiones, aún se le oye resonar desde fondo del lago.

No podemos dejar de visitar los maravillosos pueblos y ciudades que tiene este pequeño e idílico país, como Maribor, Kanal, Ptuj, Piran o Kranj, os sorprenderán.

Unos buenos consejos que aprendí en el viaje es que no se os ocurra dar dos besos a ningún esloveno o eslovena, les molestaría mucho. Tan solo darles la mano. Si os invitan a cualquier casa, descalzaos antes de entrar y cuidado con lo que pedís en un restaurante, los platos son muy abundantes.

Un país de cuento, para visitarlo sin estrés, pasear por sus calles sin rumbo fijo y disfrutar de su naturaleza. Espero que os enamore, como lo hizo conmigo. Buen viaje a todos.

Castillo de Predjama.

LAS RECOMENDACIONES DE ELISEO
– Subir al edificio Neboticnik y tomar un café divisando el panorama.
– Ver en la ciudad de Maribor, la Stara trta, la vid más antigua del mundo,
– Alojarse en el hotel Grand Unión o en el InterContinental de Liubliana.
– Visitar el curioso y colorista Mercado Central de Liubliana.
– Sentarse en una terraza junto al río y ver pasar a la gente.


Eliseo Gómez Bleda

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