“ES IMPORTANTE SABER GESTIONAR BIEN LAS FRUSTRACIONES”

MÁGICAS PALABRAS. Por Consuelo Mengual.

Casi seguro que muchos de nosotros nos hemos planteado diferentes cuestiones y reflexiones al llegar a nuestra etapa de La edad media, un título insinuante para una novela cuyos protagonistas están entre los treinta y cuarenta años y que ingeniosamente utiliza el escritor Leonardo Cano para jugar con la ambivalencia significativa de un tiempo histórico frío y oscuro pero también con la mediación que el paso de los años va marcando en nuestras personalidades. Ópera prima que, en consonancia con la también primera y exitosa novela de Mario Vargas Llosa, La ciudad y los perros, se adentra en las exigencias educativas de un mundo escolar de excelencia que, aún en clave de humor e ironía en muchas ocasiones, no dejan ambas de ser dramas cercanos a la tragedia y el existencialismo vital de unos sueños quebrados.


Quería mostrar la situación común del mundo laboral, las disciplinas de poder, la distancia entre los superiores y los subalternos.Y también otra idea: mucha gente se aburre en su trabajo


Hay en su novela una crítica al sistema judicial, a su excesiva burocratización y a la figura del funcionario casi deshumanizado.
Todo ello subyace en el texto pero sin ser una novela de tesis deliberada. Quería mostrar la situación común del mundo laboral, las disciplinas de poder, la distancia entre los superiores y los subalternos. Y también otra idea: mucha gente se aburre en su trabajo. Es un experimento sarcástico del tedio laboral.

Se intuyen episodios de pederastia, de acoso escolar y aborto.
Sí, la novela está plagada de detalles que voy dejando caer para reflejo y reflexión del lector, cosas que se silencian, como si no hubiesen pasado, esas leyendas que hay siempre en todos los colegios. Pero no olvidemos que estamos ante un narrador que no es fiable, que es muy sutil, de manera que no se llega a saber si fue o no verdad. Me gusta jugar con esa nebulosa de dudas.

Es cierto, un narrador muy fuera de lo común, miradas distintas de tres alumnos y con diversos estilos narrativos.
Sí, no es una narración lineal al uso, sino algo muy experimental, que es la literatura que prefiero, y en la que fondo y forma están muy relacionados. Desde la primera línea sabemos cómo se posiciona el narrador: el nosotros-vosotros, que representa el espíritu de la época, con las voces de los tutores y los padres, que nos marcan la trayectoria vital; luego hay una voz que representa el desacuerdo, la ansiedad, la duda; y está también la conversación virtual del chat.

¿Cómo ha conseguido dar estilo literario a un chat?
Bueno, me gusta indagar en las relaciones de pareja en la literatura, quería hacer una parte de comedia romántica, pero sin tener esa sensación, una pareja que se relaciona a distancia, que habla sobre sus sueños rotos, sobre su ideal de futuro laboral y sentimental. Hoy todas las parejas están continuamente hablando por la red social, incluso aunque vivan en la misma ciudad. Y al mismo tiempo esta idea me servía para ver cómo funcionaba literariamente una relación a distancia, leyendo unos chats muy reales, con sus erratas, y probar que se podía crear una trama y argumento, utilizando los silencios de la relación para saber qué sucede realmente. El lenguaje coloquial, cotidiano y afectivo crea en el lector un efecto de incomodidad al entrar directamente en la intimidad de esta pareja.


En los años 90 nos inculcaron la disciplina del esfuerzo para conseguir el éxito, que no es otro que tener dinero y estar bien posicionado


También nos habla del culto al dinero.
En los años 90 nos inculcaron la disciplina del esfuerzo para conseguir el éxito, que no es otro que tener dinero y estar bien posicionado. Ese es el futuro que había que lograr, intentándolo con todas nuestras fuerzas. Una frase coral en tono amenazante (“y tenían todo el futuro por delante”) funciona a modo de semilla narrativa premonitoria.

¿Somos educados para ser lo que los demás quieren?
Si analizamos que las ideas que nos transmiten vienen de nuestros padres, profesores y de nosotros mismos, pero siempre con la propia carga genética que llevamos y con la del entorno en la que vivimos, podemos verlo así. Por eso es importante la vehemencia con la que se desean las cosas y saber gestionar bien las frustraciones. Ya lo decía Heráclito, “el carácter de un hombre es su destino”. Se nos educa para llegar a un estatus tamizado por una visión clasicista e individualista. Así llegamos a una historia del presente, de autoexigencia en la relación de pareja, en la familia, y siempre para tener más dinero.


La vida de cada individuo, realmente, es una tragedia; sin embargo, si se la atraviesa en detalle, tiene el carácter de una comedia


Mario Vargas Llosa sintió también el desencanto que sobrevuela sobre toda la narración. Similitudes como la figura del alumno indefenso arrinconado por los compañeros; exámenes robados; determinados actos delictivos que quedan impunes; o los amores juveniles, merodean también en La ciudad y los perros.
Los exámenes son pruebas para la vida, para la exigencia; la impunidad demuestra el salvajismo en determinadas etapas de la vida, todo para trepar y ser más; el aislamiento a compañeros delata los diferentes niveles de poder, que siempre han existido. Ahora hay protocolos de actuación, pero antes se hacía la vista gorda; o cuando tu chica te dejaba por un amigo, todo marca nuestra personalidad. Schopenhauer decía que “la vida de cada individuo, realmente, es una tragedia; sin embargo, si se la atraviesa en detalle, tiene el carácter de una comedia”. La realidad es tan dura que la ironía y el humor nos ayudan en los malos tragos.

Leonardo Cano, contestando a las preguntas que ya Jean Paul Sartre se formuló, nos dice que para él escribir es casi todo, escribe para sí mismo y para gustar a los escritores más canónicos, y escribe porque se ha demostrado que en todos los momentos de su vida, incluso en los peores, siempre lo ha hecho.

Es La edad media una interesante y rompedora novela que experimenta sobre la evolución personal y el verdadero equilibrio de las cosas, y en ella podemos encontrar la banda sonora de nuestra vida, esas canciones que asociamos a las verdades emotivas que en su día buscamos, una ficción narrativa que, como en la propia historia, el autor pudo compartir con sus compañeros cenando en el Real Casino de Murcia.


@Aladas_Palabras

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