ENTRENADOR POR VEINTE DÍAS

NUESTRO REAL MURCIA. Por Damián Mora.

Ladislao Kubala estaba predestinado a cambiar el fútbol español, pero para eso tenía que abandonar ante el “paraíso comunista” del que no era muy devoto. Nació en Budapest en 1927, hijo de húngaro y checoslovaca. Alcanzó gran fama desde muy joven, en el Slovan de Bratislava y el Vasas de Budapest, y fue internacional con Checoslovaquia y con Hungría. Más adelante lo sería también con España, con lo que es el único jugador en la historia que ha jugado con tres selecciones distintas partidos oficiales. Su vida fue una novela.

Harto de un sistema en el que no podía desarrollar una carrera futbolística profesional como las de occidente, acudió a una de las organizaciones que programaban salidas furtivas de gentes que, como él, querían escapar de allí. Junto a otros fue transportado en un camión militar, vestido de soldado ruso, hasta muy cerca de la frontera con Austria. En algún momento pasó un control muerto de miedo por si le reconocían, pues era una celebridad nacional. El final del trayecto hubo que hacerlo andando hasta Austria. Una vez allí colaboró en la fundación de un equipo llamado Hungaria. Hacia exhibiciones por toda Europa. El 16 de junio de 1950 firmó por el F.C. Barcelona, con ficha de aficionado. Pronto fue nacionalizado con estatus de refugiado político, previo discreto bautizo en Águilas, localidad natal de Armando Muñoz Calero, por entonces presidente de la Federación Española de Fútbol. Encabezó la delantera que cantó Serrat; Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Con el F.C. Barcelona ganó, nada más llegar, ininterrumpidamente, Copa, Liga, Copa, Liga y Copa. Su aparición fue como el salto del cine mudo al cine sonoro.


Kubala es el único jugador en la historia que ha jugado con tres selecciones distintas partidos oficiales. Su vida fue una novela


En el verano de 1963, nuestro Real Murcia había ascendido a Primera División y el entrenador del ascenso, Llopis, no pensaba seguir. Esa misma temporada Kubala había decidido dejar el fútbol en activo por mor de las muchas lesiones que arrastraba de sus 14 años como jugador.

La directiva del Real Murcia contacta con Kubala, que no está totalmente decidido a venir. Quiere hacerlo en unas condiciones que no son aceptadas por la directiva. Gracias a los buenos oficios del murciano Muñoz Calero, Kubala decide entrenar al Real Murcia.

Era el mes de agosto y cierta mañana unos amigos me comentan que hay un señor en la playa tomando el sol al que la gran cantidad de gente que por allí circula le dirige la mirada. Dicen que tiene mucho músculo y que es muy rubio. Salimos en dirección al lugar para comprobar la identidad del personaje. Y la sorpresa, cuando de cerca pude observar su rostro, fue mayúscula, ¡era el mismísimo Kubala! que estaba tomando el sol en bañador. Resulta que el nuevo entrenador de nuestro Real Murcia había decidido realizar un entrenamiento del equipo en la playa y eligió la de Bahía, en Puerto de Mazarrón.

Si ya tenía pocas ganas de venir a entrenar al equipo grana, menos aún le quedaron cuando la directiva le confirmó que los cuatro o cinco jugadores que había recomendado para reforzar el equipo no se podían fichar por el elevado coste económico de la operación.

A los veinte días de su llegada a Murcia anuncia que deja el Club porque no se han cumplido las expectativas a que, según él, se habían comprometido los dirigentes granas. Kubala vuelve a Barcelona y decide fichar como con el R.C.D. Español.

Kubala se marcha de la ciudad no sin antes recomendar como entrenador a su cuñado Fernando Daucik. Con Daucik nuestro Real Murcia se mantuvo esa temporada en Primera División.

Kubala volvió a Murcia, a mediados de los años 80, a entrenar al equipo en Primera División durante una serie de jornadas, pero esa ya es otra historia.


Damián Mora

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