EL RETO DE LA DIVERSIDAD

El Círculo de Economía Organiza una Mesa Redonda para Analizar la Cuestión con Representantes de Empresas y Organizaciones

Por Concha Alcántara.


Pongámonos en situación: usted tiene una empresa y entre sus empleados se incluyen hombres y mujeres, personas de distinta edad, que proceden de varios países, profesan credos diferentes o sufren algún tipo de minusvalía. Una situación que hasta hace no mucho tiempo era excepcional, cada vez es más habitual en las empresas. La realidad social ha cambiado pero ¿ha cambiado la forma en que las empresas gestionan sus plantillas para tener en cuenta esa diversidad?
“Yo creo que están en ello. Es un proyecto en curso. Hay algunas empresas que lo están haciendo y que tienen una buena experiencia, pero aún no podemos estar suficientemente satisfechos en casi ninguno de los ámbitos de la diversidad”, explica Miguel Bachero, coordinador del Círculo de Economía, entidad que organizó la mesa redonda “La gestión de la diversidad en la empresa” en el Real Casino de Murcia y en la que participaron Pedro Martínez, gerente de FunDown; Manuel XXX, de la Fundación Diagrama; Manuela Marín, presidenta de OMEP; Eva Levy, consultora y asesora de contenidos de la Fundación CEDE, y Juan Antonio Segura, presidente de la Fundación Cepaim.
La colaboración de empresas y asociaciones es fundamental para lograrlo. “Cada vez que hemos propuesto desde el Círculo de Economía iniciativas relacionadas con el tercer sector y con la solidaridad, la respuesta ha sido bastante positiva. Hay que poner en contacto a las organizaciones que trabajan con personas diversas con las empresas. Así irán desapareciendo poco a poco prejuicios”, augura Bachero.


La mujer va a la cabeza en creación de empleo autónomo en la Región de Murcia


Entre los proyectos que se están llevan a cabo para lograr la integración laboral destaca el que desarrolla la Fundación Diagrama, que trabaja con personas en riesgo de exclusión, que ha conseguido 500 contrataciones en el último año. “Parten con un hándicap que es no haber tenido acceso a una buena formación, lo que dificulta la oportunidad de encontrar empleo”, señala Manuel.
“El 64% de las empresas ven obstáculos en que personas con discapacidad formen parte de sus plantillas por temor a que no puedan desarrollar bien las tareas”, señala Pedro Martínez, que conoce bien la dificultad de encontrar un puesto de trabajo para los asociados de FunDown. “La realidad es que una vez formados, son perfectamente capaces de llevarlas a cabo”, apunta.
Manuela Marín, presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias y Profesionales, señala como punto esperanzador que la mujer va a la cabeza en creación de empleo autónomo en la Región, “lo que significa que dentro de unos años veremos tantas empresarias mujeres como hombres”. Sin embargo, Marín recordó que aún queda mucho por hacer en conciliación laboral, reducción de la brecha salarial (un 30%) y aumento del porcentaje de mujeres directivas.
“El gran reto que tenemos como sociedad en este momento es gestionar la diversidad en positivo”, subrayó Juan Antonio Segura, de Cepaim, que denunció que, de momento, “se está gestionando como miedo al otro y a lo diferente” y que es necesario establecer estrategias adecuadas para hacerlo de la mejor forma posible.
Eva Levy, consultora intencional y head hunter, apuntó a que gestionar la diversidad cultural es tremendamente complejo. “La diversidad implica el reconocimiento de los demás y la aceptación de sus diferencias. Tengo fe en ella pero también soy consciente de las complicaciones que supone”. Destacó, no obstante, que detectar el talento en cualquier persona, sea cual sea su condición, es indispensable para que las empresas avancen. “El mundo que conocemos nunca volverá a ser como antes. Es mejor hacerse con los mandos de este cambio imparable”.
Las empresas, de momento, son reticentes a aceptar esa diversidad en sus plantillas. Los datos lo confirman: un 23% de mujeres en puestos directivos, desempleo juvenil del 38%, un 24% de pobreza infantil (y con ello en riesgo de exclusión social) o escasa integración laboral entre los discapacitados. “Hay prejuicios y desconocimiento. No se ve aún como un valor. Nuestro papel es difundirlo para que los directivos que toman las decisiones puedan ir incorporando progresivamente a personas que reflejen esa diversidad, que no sean vistas como un problema sino como una oportunidad”, señala Bachero.

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