EL NACIMIENTO DE UNA SOCIEDAD

CÓMO Y POR QUÉ SE CONSTITUYE EL CASINO DE MURCIA EN 1847

Por Concha Alcántara.

No se puede entender el nacimiento de la Sociedad Casino de Murcia el 12 de junio de 1847 sin tener en cuenta los cambios sociales y políticos que tuvieron lugar en España a mitad del siglo XIX, en especial los que impulsó el ministro Mendizábal entre 1835 y 1837. España acababa de pasar de un Estado feudal agrario a uno burgués capitalista, un cambio no tan profundo como se pretendía pero lo suficiente como para que una burguesía emergente y con una poder adquisitivo cada vez mayor pusiera en marcha iniciativas como los casinos, inspiradas en los clubs masculinos que en otros países europeos, especialmente en Inglaterra, existían desde hacía tiempo. Se abría así el camino para que los hombres con iniciativa y talento pudieran prosperar en la sociedad el momento.


Una burguesía emergente y con una poder adquisitivo cada vez mayor puso en marcha iniciativas como los casinos, inspiradas en los clubs masculinos de otros países europeos, especialmente de Inglaterra


CAlle Trapería. Principos del siglo XX.

El Casino de Murcia fue obra de esa recién nacida burguesía capitalista. Habían pasado 10 años desde el periodo de Mendizábal cuando se fundó. Si estudiamos la composición del grupo que gestó la idea y la convirtió en realidad, no había en él ni un solo miembro de la aristocracia. No existen documentos originales, ya que los primeros libros del Casino desaparecieron, por lo que entre 1847 y 1870 los datos provienen de noticias aparecidas en prensa, libros o escrituras públicas, que el presidente Ángel Guirao se encargó de recoger en su libro “El Casino de Murcia. 1847-1994”. Según recoge la prensa del momento, el acta de nacimiento de la sociedad lo firman Juan López Somalo (presidente), P. Parra y Grao, Arsenio Arolas, José de la Peña, Manuel Rodríguez, José López Molina, Manuel Durán, Carlos Kiherman, José María Saurin, Pedro Bonnemaisón, Ramón Romero, Manuel Alcázar, Juan José Madrigal y Matías Yeste Giménez. Varios de los fundadores se encargaron de invitar a las personalidades más sobresalientes de la sociedad para que se sumaran al proyecto con enorme éxito, ya que sólo dos meses después de su nacimiento la Sociedad contaba con 220 socios, algo muy destacable teniendo en cuenta que Murcia era una pequeña ciudad de provincias y sus ciudadanos ilustres un grupo bastante reducido. Aunque los miembros de la burguesía eran mayoritarios, con el tiempo se incorporaron a la Sociedad todos los títulos relacionados con Murcia por el prestigio y la vida social que conllevaba e incluso a lo largo de su historia hubo presidentes y directivos de la aristocracia como el Conde de Roche, el Marqués de Villalba de los Llanos y el Conde de Montemar.

Juegos Florales. 1912.

La Sociedad se instaló en 1847 en la aristocrática casa del Conde de Campo Hermoso, situada en la calle Lucas, hasta que en 1853 se tuvo que trasladar. ¿Por qué se construyó el actual edificio? La respuesta está en el acta de la Junta General Extraordinaria del 20 de abril de 1852, cinco años después del nacimiento de la Sociedad, trascrita en escritura pública para la compra de los dos solares que iniciaría la larga construcción del actual edificio. En el acta se habla de una carta dirigida al presidente del Casino, Manuel Starico Ruiz, por el administrador de los Marqueses de Vado, dueños del inmueble arrendado. En ella explica que “debido a las circunstancias del país y a las muchas obras que ha habido que hacer en el inmueble que ocupan y las que continuamente necesitan”, determinan subir el precio del alquiler hasta “quince reales de vellón”.


La Sociedad se instaló en 1847 en la aristocrática casa del Conde de Campo Hermoso, situada en la calle Lucas, hasta que en 1853 se tuvo que trasladar


La reacción de la Junta Directiva ante tal subida fue tajante: acordó por unanimidad rechazarla. Cinco de los miembros de aquella Junta (Rafael Mancha, José J. Delgado, José Carles Giménez, Ramón Baquero y Lorenzo Campillo) hicieron las siguientes propuestas: rechazar la proposición del Marques de Vado, que se autorizara a la Junta a buscar un nuevo lugar para ubicar el Casino, y reunir los fondos necesarios para adquirir en propiedad el inmueble elegido. Todas fueron aprobadas. El presidente pidió que con el fin de llevar a cabo el encargo de la forma más exitosa posible se constituyera un grupo de ayuda y finalmente diez personas lo asistieron en el cometido. El 6 de mayo ya hay constancia de una Junta extraordinaria en el que se habla del nuevo inmueble, propiedad de Miguel Starico, hermano del presidente, que lo vendió por 25.000 reales de vellón. Como el solar estaba gravado por un Capital de Censo, la Marquesa de Villaleal debió autorizar la venta a cambio de un 3% de la misma.

La escritura se hizo el 22 de septiembre y en las escrituras públicas hay una completa descripción del solar. Incluía dos casas unidas, contiguas al Casino inicial, con la entrada por la calle Lucas. Por noticias en la prensa sabemos que en 1853, solo un año después de la compra de los solares, el Casino se trasladó ya a lo que sería la primera fase del actual edificio. Un tiempo récord en el que se percibe la convicción y el tesón de los hombres que lo hicieron posible.


@ConchaAlcantara

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