DON ANTONIO, IN MEMORIAM

NUESTRO REAL MURCIA. Por Damián Mora. 

Por la centenaria historia de nuestro Real Murcia han pasado decenas de jugadores que han dejado, en mayor o menor medida, una impronta o simplemente han pasado desapercibidos y han caído en el olvido. En las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado hubo un futbolista que se convirtió, a su pesar, icono del primer equipo de nuestra Ciudad. Este fue Antonio Ruiz Abellán, fallecido el pasado verano.

Y digo a su pesar porque por su carácter como persona, su comportamiento en el terreno de juego y su formación humana jamás quiso, pese a poder hacerlo, alardear de lo que efectivamente era, un magnífico futbolista de club, generoso en el esfuerzo y discreto en su comportamiento.

Don Antonio, como fue apodado por la afición grana por su caballerosidad y señorío en el terreno de juego y fuera de él, venía de aquella generación de los Maristas del Malecón de la que también formaron parte Carlos Egea, Juan Guillamón y otros. Pronto destacó en los recreos del Colegio como un magnífico pelotero, alternándolo con el hockey sobre patines, y los “ojeadores del club grana” enseguida lo llamaron para las categorías inferiores del Real Murcia.

Aún en edad juvenil, diecisiete años, el entrenador del primer equipo, Marianín, lo llama para jugar la eliminatoria de 1/16 de final de la Copa del Generalísimo contra el Calvo Sotelo de Puertollano en La Condomina. La noticia fue destacada en la prensa local -Diario La Verdad-, con una fotografía de Ruiz Abellán apoyado en la valla que separa el terreno de juego de la grada del Sector B rodeado de sus compañeros del colegio. Su actividad futbolística no le impidió licenciarse en Derecho por la Universidad de Murcia.

El Real Murcia descendió a Segunda División esa temporada de su debut y se suceden unos años de incertidumbre en el Club, con continuos cambios de dirigentes y entrenadores. Ruiz Abellán alterna tanto el primer equipo como el filial – Imperial C.F.-, hasta que en la temporada 1971-72 se produce, ya con su concurso en el primer equipo, el ascenso a 2ª División y la temporada siguiente (1972-73) a 1ª División, bajo la dirección técnica de Felipe Mesones. Es en las dos temporadas siguientes, en 1ª División, donde D. Antonio se consagra como el gran icono de nuestro primer equipo en esa década. Asume los galones de capitán del equipo y destaca en todos los partidos en que interviene. Los problemas de rodilla merman ostensiblemente su continuidad en las alineaciones. Es muy recordada su salida del campo con fractura de clavícula en el memorable partido que nuestro Real Murcia empató a un gol con el Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu y del que ya nos ocupamos en su día con detalle en nuestro anterior artículo “Genaro el de los catorce”.

Tuve la suerte de conocerlo personalmente hace unos años, aunque amigos comunes hemos tenido muchos, cuando preparaba mi libro “Corazón Grana” y me acerqué a la calle de San Nicolás donde tenía su empresa, para que me contara recuerdos de su época, facilitándome todo cuanto le solicité e incluso me proporcionó algunas fotografías que fueron posteriormente incluidas en el libro. Me recibió con la amabilidad, educación y modestia que ha caracterizado el devenir de su vida, tanto personal como profesional.

Todo esto y mucho más era Antonio Ruiz Abellán, icono de nuestro equipo, murciano y murcianista que no conoció otro club distinto al nuestro en toda su carrera futbolística.

Los aficionados de aquella época no lo olvidaremos porque las personas solamente mueren cuando sus seres queridos y amigos las dejan de recordar. Los actuales dirigentes del Club deberían de hacer lo necesario para que las nuevas generaciones de aficionados del Club tampoco lo olviden.

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One Comment
  1. Efectivamente, como aficionada e hija de otro futbolista que fue del Real Murcia y copartícipe de su primer fichaje y lanzamiento por el Real Murcia de sus grandes cualidades futbolisticas. Me adhiero y reitero lo gran profesional que fue y sobre todo lo gran persona. Habiendo sentido mucho la perdida de Antonio Ruiz Abellán

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