DESCUBRIENDO EL LAGO DE GARDA

VIAJES. EL TROTAMUNDOS DEL CASINO. Por Eliseo Gómez Bleda.

PUEBLECITOS PINTORESCOS DEL NORTE DE ITALIA, PAISAJES GRANDIOSOS, MONTAÑAS DE LOS ALPES Y VILLAS SEÑORIALES

En el pasado mes de mayo realicé por tercera vez este mismo viaje, en el que también están incluidas ciudades como Verona y Venecia, ya comentadas en revistas anteriores, pero en esta ocasión os quiero contar la otra parte del viaje, menos famosa, distinta, pero igual de maravillosa.

En esta ruta pasamos por  tres bellas regiones italianas: Lombardía, Véneto y Trentino-Alto Adigio. El lago de Garda está situado al norte de Italia, entre Milán y Verona. Es el más grande de Italia, su perímetro es de 159 kilómetros. La parte más ancha tiene 16 kilómetros y es bastante profundo, la media es de unos 133 metros y su profundidad máxima es de 364 metros. En sus aguas habitan un montón de especies de peces, lucios, carpas, percas, truchas, anguilas, etc.


En las orillas del lago veremos pueblecitos de cuento, viñedos inmensos, casas solariegas y en su parte más al norte montañas que surgen muy cerca del agua


Está a 90 kilómetros de Bérgamo, sorprendente y desconocida ciudad, la cual merece por sí sola una visita. Es la que utilizamos para llegar desde Alicante y en su aeropuerto alquilamos un coche. Los precios de los vuelos de Alicante a Bérgamo son bastante asequibles, menos que ir a Madrid en “nuestro tren”, como siempre pongo de ejemplo.

He ido en distintas estaciones del año, pero yo creo que la primavera y el otoño son las mejores fechas para viajar al lago.

Sus aguas son cristalinas, invitan a un buen baño, aunque yo creo que deben estar bastante frías. Veremos en sus orillas pueblecitos de cuento, viñedos inmensos, casas solariegas y en su parte más al norte, montañas que surgen muy cerca del agua y que son ya parte de los Alpes, como el cercano monte Baldo, de 2218 metros de altitud, y que está al lado de Malcesine, uno de los pueblos más bonitos del lago. Nos llamó la atención que, a pesar de lo avanzado de la primavera, aún viésemos nieve en sus cumbres.

No se me olvidará la imagen de estar al lado del agua con un sol radiante y volver la cabeza y a muy poca distancia ver las enormes montañas que rodean el lago, con las nubes atrapadas en sus cumbres. El lago de Garda es espectacular.


El agua de Sirmione es muy rica en azufre y desde la antigüedad se usa con fines terapéuticos


Recorreremos el lago de sur a norte, por su lado oriental, que yo creo que es el más bonito. Comenzaremos por el precioso y turístico pueblo de Sirmione, situado al sur, en una península extrañísima que sobresale del lago. El pueblo es una monada, lleno de calles abarrotadas de pequeñas tiendecitas, también de turistas.

Para entrar al pueblo tenemos que pasar por un puente levadizo, para salvar el foso lleno de agua que rodea al castillo de Scaliger, cuya construcción se inició en el siglo XIII y se terminó en el XV. Se trata de una rara fortificación en cuyo interior hay un pequeño museo, pero lo mejor son sus bonitas vistas del lago desde sus torres.

El centro histórico del pueblo es encantador, pero a mí me gustó especialmente el camino que conduce a la punta de la península, que está lleno de mansiones y hoteles de 5 estrellas. Como el Hotel Palacio de Villa Cortine, que es una preciosidad en el que merece la pena dormir una noche, al menos una vez en la vida, ¡qué lujo! Muchos personajes han vivido aquí, como Kafka, María Callas o el escritor latino Catulo.

Existen también unos interesantes restos de una villa termal romana, llamada las “grutas de Catulo”, uno de los restos romanos más importantes del norte de Italia, que no fueron descubiertos hasta el siglo XIX.

El agua de Sirmione es muy rica en azufre y desde la antigüedad se usa con fines terapéuticos. Hay dos instalaciones termales: las de Catulo, en el casco antiguo; y las termas de Virgilio, más orientadas a temas médicos.


Lazise es un pueblo precioso con numerosas construcciones medievales. Su casco histórico está lleno de torres y murallas


Seguimos nuestro camino hasta el próximo pueblo: Peschiera de Garda. Está situado en la zona más al sur del lago. El centro histórico está sobre una isla, rodeada por una muralla en forma de estrella. Peschiera era una de las cuatro fortificaciones del “Quadrilátero”, el sistema defensivo más imponente de Italia.

Hay dos visitas que no debemos perdernos: la Iglesia de San Martino, del siglo XVIII, con sus maravillosos frescos, entre los que destaca “La Venida del Espíritu Santo”; y el santuario de la Madonna del Frassino, una bonita construcción religiosa alzada en el lugar donde se apareció la Virgen. Dentro  veremos la capilla de Nuestra Señora, un tabernáculo de mármol y la escultura de la Madonna.

Otras cosas interesantes que ver son la Port Verona, el fuerte Ardietti y el Canale di Mezzo, rodeado de bellos edificios renacentistas y palacetes de varios colores, un paseo relajante por sus orillas es un descanso para el espíritu.

Cerca de Peschiera di Garda se encuentra “Gardaland”, el parque temático más grande de Italia y uno de los más visitados de Europa. Desde la carretera vimos cómo es de espectacular. Está al lado del lago y tiene varias áreas temáticas de países del mundo y cinco montañas rusas.

Seguimos nuestra ruta y a muy pocos kilómetros llegamos a Lazise, otro de sus preciosos pueblos. Su nombre proviene del latín y significa “ciudad a orilla del lago”. Aquí encontramos construcciones medievales, sobre todo en su casco histórico, lleno de torres y murallas de esa época. El castillo de Lazise se construyó en el siglo XIV y las murallas que lo rodean en el siglo IX. Alrededor del castillo existe un jardín romántico, con secuoyas y magnolios.

Existen en los alrededores del pueblo varias villas antiguas, muy interesantes de visitar. Por ejemplo destaca la Villa Pergolana, que es como un castillo con almenas, pero de estilo renacentista, con un bonito jardín con acceso al lago. Dentro del recinto se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Pergolana, del siglo XVI. Otras villas visitables son Villa Bernini, Villa Boltona y la Villa de los Cedros.


En Punta San Vigilio, una pequeña península que penetra en el lago, la vista es extraordinaria y se disfruta de una paz y soledad sobrecogedora


Seguimos nuestro camino bordeando el lago, muchas veces a solo unos metros de distancia de la orilla, y desde el coche vimos los pueblos de Bardolino y Garda, preciosos también. Os recomiendo que vayáis a la Punta San Vigilio, que es una pequeña península que penetra en el lago y que separa el Alto y el Bajo Garda. Desde la punta la vista es extraordinaria y se disfruta de una paz y soledad sobrecogedora. Un camino rodeado de cipreses nos lleva a la Villa San Vigilio, del siglo XVI, que fue visitada por Napoleón, Churchill o el Príncipe Carlos. Hay un restaurante donde podremos comer, no es muy barato, pero las vistas son inolvidables.

Por fin llegamos al que quizá es mi pueblo favorito: Malcesine. Está enclavado en una franja de tierra muy estrecha entre el lago y el monte Baldo, que pertenece a los Alpes, y es una maravilla. Hay bastantes restaurantes al lado del lago. Nosotros comimos en “Garden”, que estaba encima del agua.

La comida del Garda está dominada por los pescados propios del lago y los productos del monte cercano, como las ricas trufas, que usan para condimentar muchos platos de arroz, como el famoso risotto, o las pastas. También los limones, naranjas y mandarinas se utilizan para elaborar dulces y licores. Los quesos y embutidos, como por ejemplo el Grana Padano o el salami del Véneto, son deliciosos.

De sus extensos viñedos salen muy buenos vinos como el famoso Amarone de Valpolicella. En el aperitivo de la tarde-noche, tan famoso en Italia, todo el mundo degusta los Aperol Splitz.

Algunos sitios recomendables para comer son: Trattoria Giardino delle Speridi, en Bardolino, Vidoc y Al Gondoliere, en Malcesine.

Malcesine rebosa encanto por todos sus rincones. Su centro histórico medieval está lleno de calles y plazas con edificios históricos. Su joya es el castillo Scaliger, impresionante fortaleza, con unas vistas desde sus torres deslumbrantes.

Debemos visitar la iglesia de San Stefano y el Museo de Historia Natural, pero  lo que no debemos perdernos es subir al cercano e imponente Monte Baldo en teleférico.

A unos 18 kilómetros llegamos al final del lago, a la ciudad de Riva del Garda, que es la situada más al norte. Se trata de la segunda más grande del lago y, debido a su estratégica situación, podía controlar las rutas comerciales que iban y venían atravesando los Alpes.

Debemos subir a su Torre Apponale, del siglo XIII. Sus 165 escalones merecen la pena para disfrutar de sus vistas. También podemos visitar su famosa bodega “Agraria Riva del Garda” y darnos un baño en sus playas llenas de césped.

Ya que estamos en el norte del lago de Garda, no os perdáis la cercana Trento, la ciudad del Concilio, y en el sur la bella Mantua, son dos ciudades únicas.

Creedme, es una experiencia sublime, estoy seguro que os encantará como a mí lo hizo. ¡Buen viaje a todos!

LAS RECOMENDACIONES DE ELISEO  

– Dar un paseo por la Punta de San Vigilio, a la puesta de sol.

– Saborear los famosos helados artesanos de Sirmione.

– Comer en Malcesine una buena pasta, en un restaurante cerca del lago.

– Comprar parmesano, salami y un buen vino y hacer un picnic en los viñedos.

– Tomar un capuchino en el puerto de Peschiera del Garda.


Eliseo G. Bleda

2 Comments
  1. Hola Eliseo: Soy Ines la madre de Javi.
    Me ha pasado Javi, tus comentarios, sobre el Viaje al norte de Italia y el Lago de Garza.
    Me ha encantado todo lo q dices, sobre el lago y esos pueblicitos tan bonitos q lo rodean.
    Tambien las aguas terapéutica, ricas en azufre.
    Y sobre todo las recomendaciones q nos haces para saborear esos manjares de comida.
    Enhorabuena, te felicito pues eres un buen escritor y mejor comentarista.

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