Cuide su cerebro

EDUCACIÓN y FUTURO. Por Juan Pérez Cobacho.

En un artículo anterior hablábamos del desarrollo del cerebro en el niño y algunos lectores preguntan hasta cuándo hay que preocuparse. La respuesta es que tenemos que cuidar el cerebro toda la vida tanto para conseguir la mejor evolución como para retrasar el deterioro que llegará con la edad, la dejadez o el mal uso.

El cerebro de cada uno es su motor, nunca para y siempre necesita alimento imprescindible para un buen funcionamiento. Las palabras y los conceptos dirigen el pensamiento, el sentimiento y las sensaciones, todo lo cual guía el cuerpo hacia el bienestar o el malestar.

La amígdala es el centro que dirige el proceso de las emociones; las palabras, acciones y conceptos con carga negativa activan emociones negativas, mientras que las que llevan carga positiva impulsan vibraciones de alegría y felicidad. De aquí podemos deducir que nuestros pensamientos están dirigiendo nuestra vida hacia la felicidad o la desgracia. Así pues, es conveniente estar atentos a cómo alimentamos nuestro cerebro, porque si bien una gran parte proviene de la genética hay otra parte, muy importante, que proviene del entorno, de las vivencias, de la alimentación y de nuestra propia actuación. La fijación en aspectos negativos y la repetición de mantras perniciosos generan y refuerzan los mismos pensamientos nocivos que, a su vez, engendran malestar e incluso enfermedades del cuerpo que no tiene culpa de nada.

Según los investigadores, contamos con más de cien billones de puntos en los que entran en contacto las neuronas y armonizan nuestra mente. Los cerebros mejor configurados recogen la información, la evalúan y procesan decidiendo cuál es la actuación más conveniente, aunque no siempre se acierta dado que intervienen otras variables que desvirtúan la acción. Nuestros mayores, amigos y profesores nos dan informaciones adecuadas para organizar nuestra vida, pero muchas veces no hacemos caso y caemos en errores por los que pagamos toda la vida.

Como dice Gabriel Celaya,
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.

Conforme madura la corteza prefrontal se modifican los comportamientos y el ser humano comienza a adaptar sus actuaciones, en positivo o negativo, siempre en función de que disponga de buenos o malos guías y de adultos a quienes imitar o de quien seguir el buen consejo.

Los problemas van apareciendo a lo largo de la vida pero las personas tienen una gran capacidad de adaptación. Por ello no deben entrar en crisis y considerar que todo está perdido. Las relaciones sociales, la afectividad, poder contar con el apoyo de otras personas experimentadas, la esperanza y la confianza en sí mismo para planificar la recuperación, son vitaminas que ayudarán a superar las crisis.

La mente necesita ejercitarse e incentivos para moverse, para no quedarse atrás y continuar creciendo. Necesita emociones que provoquen su actividad y generen nuevos movimientos y creaciones. Aunque fracasemos en algún aspecto no podemos echar la culpa a los demás; por el contrario hay que analizar qué fue lo que falló y poner en acción la actitud positiva que cubra los déficits y supere los errores.

Con la edad y la escasa ejercitación van bajando las posibilidades y utilidades cerebrales, sin embargo todos conocemos personas muy mayores con una mente clara, con facilidad para el diálogo y el razonamiento. Son personas que han procurado mantener su cerebro activo y que no se han abandonado.

juan perez

Juan Pérez Cobacho @perex_cobacho

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