COBATILLAS LA VIEJA

DE MURCIA AL CIELO. Por Carmen Celdrán.
Hace 4.000 años el ser humano no había transformado el valle del Segura que, a partir de Alcantarilla se desparramaba en el ancho valle delimitado por Carrascoy y la sierra norte de Murcia, desembocando en un ancho golfo marítimo que ocupaba buena parte de la actual Vega Baja. Como el caudal de nuestro río siempre ha sido irregular, el valle del Segura sería por temporadas un lodazal impracticable, un secarral o una enorme laguna, en la que proliferaría la vegetación y una variada fauna. En cualquier caso, más allá de senderos provisionales, el valle sería poco apto para la construcción permanente, con excepción de algunos más o menos firmes.

Por eso todos los emplazamientos humanos anteriores a la construcción de la Contraparada se encuentran en terrenos elevados, donde sus habitantes estuvieran a salvo de las crecidas del río y de los piratas, porque en determinadas épocas el río, aún sin encauzar, sería remontable en barcazas que permitieron un floreciente comercio de los lugareños con navegantes de remotos lugares del Mediterráneo, pero también invasiones de guerreros y rapiñadores.


Todos los emplazamientos humanos anteriores a la construcción de la Contraparada se encuentran en terrenos elevados, donde sus habitantes estuvieran a salvo de las crecidas del río y de los piratas


Cuando se transita por la antigua carretera de Alicante, en el límite nordeste del municipio de Murcia, se encuentra el viajero, tras pasar Monteagudo y El Esparragal, con un monte que semeja a una mujer acostada y que parece cortar la ruta natural hacia Santomera, al acercarse se descubre un pequeño puertecillo que lo rodea, dejándose caer hacia la Sierra de Orihuela. Dicho monte alberga la población de Cobatillas la Vieja y, ocultos en su cumbre, dos yacimientos contiguos procedentes de los periodos argárico e ibérico.

La sierra de Balumba -como se conoce a estos cerros entre Murcia y Santomera- está situada en un enclave estratégico, pues además de dominar el Segura, cerca ya de su antigua desembocadura, y la entrada desde el Mediterráneo, se encuentra junto a la vía natural que constituye la rambla salada y que da acceso al interior de Murcia, por lo que debió constituir un enclave estratégico en este periodo prerromano

Aunque los yacimientos fueron descubiertos en los años 70 del siglo pasado, una cantera a cielo abierto y la instalación de dos enormes repetidores de radio y televisión, unido al expolio de aficionados cazatesoros y a la desidia de las administraciones públicas, han hecho que este interesante emplazamiento sufriera la degradación del abandono. Recientemente hemos tenido la oportunidad de visitar el enclave de la mano de Patrimonio Santomera, que lucha por recuperar y poner en valor estos yacimientos.

De lo poco excavado se puede saber que se trata de dos poblados ocupados en distintas épocas y abandonados en torno a la romanización. Entre los útiles se han encontrado restos de industria lítica (fabricación de herramientas de piedra) y algunos de los primeros vestigios de fundición de metales (quizá bronce), pero también restos de una importante actividad agrícola (cabras, ovejas, vacas y cerdos) y agrícola. Pero también se han encontrado multitud de cerámicas griegas, lo que demuestra -una vez más- el intenso comercio de esta zona antes de la llegada de cartagineses y romanos.

Ahora el Ayuntamiento de Santomera ha firmado un convenio con Patrimonio Santomera y los propietarios de la finca para, previos los permisos de la Comunidad Autónoma, comenzar los trabajos de excavación de ambos emplazamientos, consolidación de las prospecciones y musealización, aunque falta el pequeño detalle de la financiación. Resulta necesario que, después de tantos años de abandono, se despierte el interés de administraciones y organizaciones ciudadanas por recuperar los enormes tesoros arqueológicos y culturales de la Región. Estaremos pendientes.


@CarmenCeldran

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