EL CAPRICHO DEL REY LOBO

DE MURCIA AL CIELO. Por Carmen Celdrán.
Ibn Mardanis, el Rey Lobo, el poderoso emir murciano que llegó a dominar gran parte de Al Andalus en su lucha contra los almohades, tuvo un sueño. La feraz huerta que rodeaba la medina Mursiya debió darle la idea, o quizás, como cuenta la leyenda, fue un capricho de su enamorada, la princesa favorita del rey. Quizás simplemente quiso emular a su amigo, Roger II de Sicilia, que había construido algo parecido en Palermo.

En las proximidades de la fortaleza de Monteagudo, abrigado por los cerros que protegen los caminos, el rey diseñó una magnífica finca de recreo. En lo alto de una colina, la residencia, un palacio con todas las comodidades, y en la ladera del cerro, un vergel de plantas exóticas y animales. La finca estaría rodeada de huertos y en la parte más baja, en una extensión de tres hectáreas, el monarca se hizo construir un lago artificial, aprovechando una zona de desagüe de una cercana rambla. No debió de ser fácil. Los arquitectos tuvieron que represar el agua de la rambla -feroz en estas tierras en otoño- nivelar el terreno y rodearlo de fuertes muros (de metro y medio de espesor). Para asegurarse el aporte de agua derivaron dos acequias de las que distribuyen el agua del río Segura: la llamada Churra la Vieja y la de Zarandona. Un pequeño canal de agua, construido sobre arcadas, atravesaba la laguna y vertía sus aguas junto a un templete.


LOS HISTORIADORES CONSIDERAN ESTA CONSTRUCCIÓN EL ANTECEDENTE ARTÍSTICO DE LA ALHAMBRA DE GRANADA


Aunque Mardanis (de donde deriva el apellido Martínez) pertenecía a los almorávides (integristas musulmanes procedentes del Sáhara), es lo cierto que practicaba un Islam bastante relajado, que fue considerado por algunos como poco ortodoxo. Parece ser que el emir -procedente de una familia cristiana convertida al Islam- no tenía especial interés en luchar contra los cristianos y prefería pasear por suntuosos palacios antes que orar en la mezquita. Incluso se cuenta que en su palacio hizo reproducir pinturas antropomorfas. El caso es que los almohades, otra tribu musulmana aún más integrista, decidió acabar con el imperio de Mardanis y, aunque tomar la ciudad les resultó más difícil, arrasaron con furia el palacio y los jardines de Monteagudo. Viendo las actuales imágenes del Isis destruyendo todo rastro de civilización no resulta difícil imaginar a las hordas integristas demoliendo lo que los historiadores consideran el antecedente artístico de la Alhambra de Granada.

Todo quedó destruido a los ocho años de su construcción. Mardanis, ya enfermo, no tuvo fuerzas para reconstruirlo, y aconsejó a sus descendientes que claudicaran ante los invasores. La tierra invadió el estanque, los jardines y hasta el palacio, que fueron, durante ocho siglos, terrenos de cultivo, hasta que la piqueta, a principios del siglo XX, encontró casualmente el castillejo.

Ahora el Centro de Estudios Árabes del CSIC, bajo la dirección de Julio Navarro Palazón, ha comenzado la excavación de la laguna. En poco tiempo los arqueólogos han descubierto los restos de los muros que delimitaban el embalse, así como las canalizaciones que suministraban el agua. La investigación no para de sorprendernos: la laguna es más grande de lo que suponían los historiadores, y quizás una mezquita en su margen. Un entorno palatino de grandes dimensiones que ahora está siendo excavado y recuperado. Afortunadamente, las autoridades han reaccionado ante los hallazgos y la prospección va a continuar con financiación del Ayuntamiento.


@carmenceldran

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