DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS

NUESTRO REAL MURCIA. Por Damián Mora.
El año 1992 supone un antes y un después para nuestro país en cuanto al relanzamiento de la marca España en relación con los países de nuestro entorno. Por un lado, se celebra en Sevilla la Exposición Universal, conocida como Expo-92, y unos meses después se inauguraban en Barcelona los Juegos Olímpicos más grandiosos de la historia, en palabras de Juan A. Samaranch -presidente del C.O.I.- con la actuación de la delegación española más exitosa de su historia habiendo experimentado el deporte español un salto cualitativo que lo pone a la altura de los países de su entorno.

Junio-1992. El alcalde Méndez, Juan Garrido, presidente del Real Murcia y los concejales Manuel Pato y Elvira Ramos.

Sin embargo, todos estos grandes acontecimientos no se ven reflejados, al contrario, chocan con las gravísimas dificultades por las que atraviesa nuestro Real Murcia que afectan incluso a su supervivencia como entidad. La respuesta del socio murcianista al Plan de Saneamiento de reconversión de los Clubs en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) establecido por las autoridades deportivas, es muy escasa, por no decir prácticamente nula. La primera tentativa de la venta de acciones se salda con un estrepitoso fracaso. Solo se suscribe el cinco por ciento del capital social. El clavo ardiendo al que trata de agarrarse el presidente Juan Garrido, la venta del campo de La Condomina, sufre un importante estancamiento. Las partes, es decir, el Club y el Ayuntamiento, en la persona del alcalde José Méndez se encuentran muy alejadas por cuanto el “efecto llamada” que el alcalde esperaba de los socios, adquiriendo acciones del Club, no obtiene el fruto esperado. El plazo finaliza el 30 de junio y no hay moratoria posible.


Los grandes acontecimientos de 1992 no se ven reflejados en el Real Murcia, al contrario, chocan con las gravísimas dificultades por las que atraviesa el club, que afectan incluso a su supervivencia como entidad


Se suceden interminables reuniones entre los afectados. Por un lado, el presidente del club, que está dispuesto a dejarlo siempre que se le garantice la cantidad de millones que, según él, se le adeuda. Por otro, el alcalde Méndez que no se decide a dar el paso de compra del campo de fútbol por cuanto no encuentra el respaldo social esperado ni el apoyo unánime de la corporación. El resto de las instituciones, y en concreto la Comunidad Autónoma, por medio de su presidente Carlos Collado, tampoco se implica demasiado, manifestándose de forma ambigua y dejando correr el tiempo para ver si se soluciona por sus propios derroteros. Las gestiones con diversos empresarios de la Región fracasan por cuanto los proyectos pasan por la compra de La Condomina a cambio de un plan de recalificación urbanística de la zona, a lo que la corporación municipal se niega tajantemente.

Así las cosas, la víspera de la expiración del plazo, esto es, el 29 de junio, la corporación municipal aprueba la compra de La Condomina por un montante de cerca de 650 millones de pesetas, con fuertes divergencias entre los distintos grupos políticos. El primer paso está dado, pero falta el resto del capital social. Las gestiones con las autoridades deportivas – Gómez-Navarro, Cortés Elvira etc., – fracasan al mostrarse inflexibles con las propuestas y los plazos que se le presentaron.

El 30 de junio de 1992 fue el día más largo y triste en la historia de nuestro Real Murcia, incluidos descensos de categoría. Cuando pasada la medianoche el presidente y la junta directiva abandona el campo de La Condomina, la sensación de fracaso va dibujada en el rostro de todos cuantos han participado en la maratoniana reunión. Una gran cantidad de equipos de solera (Deportivo de La Coruña, Celta, Málaga etc.) salvan la situación gracias a la compra de sus respectivos estadios por los ayuntamientos de turno.

En definitiva, el Real Murcia, como institución deportiva, no pudo acogerse al Plan de Saneamiento y por ende su conversión en Sociedad Anónima Deportiva (SAD) llevando aparejado el descenso automático a Segunda División B por primera vez en su historia. De aquellos polvos vienen estos lodos.


Damián Mora.

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